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Las claves

Un inesperado hackeo ha puesto en jaque esta mañana a la cadena de gimnasios Basic-Fit, una de las más populares en Europa por sus tarifas económicas de precios.

La compañía ha confirmado que ha sufrido un acceso no autorizado a su base de datos, lo que podría afectar a alrededor de un millón de usuarios en los seis países europeos donde opera.

El incidente adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que la empresa presta servicio a más de 4,5 millones de clientes en el continente.

En concreto, en nuestro país, Basic-Fit cuenta con más de 150 centros repartidos por toda la península, lo que da una idea del alcance del problema.

Según ha informado Reuters, fue el propio sistema de seguridad de la empresa el que detectó la intrusión, y gracias a sus herramientas de control y monitorización, la compañía logró frenar el acceso antes de que el daño fuera mayor.

Aun así, el impacto parece que ya es significativo. Solo en Países Bajos se han reportado más de 200.000 personas afectadas.

Los datos comprometidos incluyen información sensible como nombres, fechas de nacimiento, datos de contacto e incluso información bancaria. Sin embargo, la empresa ha asegurado que no almacena documentos de identidad de sus clientes y que las contraseñas no han sido expuestas en este ataque, lo que reduce parcialmente el riesgo.

Desde Basic-Fit afirman que ya han informado a los usuarios cuyos datos podrían haberse visto comprometidos. Aun así, recomiendan extremar la precaución durante las próximas semanas, ya que este tipo de filtraciones puede ser aprovechado por ciberdelincuentes para intentar estafas.

Por ello, desde la empresa aconsejan seguir algunas medidas básicas de seguridad.

En primer lugar, se deben cambiar las contraseñas de las cuentas relacionadas y activar la verificación en dos pasos siempre que sea posible. También se aconseja revisar con frecuencia los movimientos bancarios para detectar cualquier actividad sospechosa.

Otro punto clave es estar alerta ante posibles intentos de "phishing", ya que los estafadores pueden hacerse pasar por el propio gimnasio o por entidades bancarias para solicitar información personal.

Ante cualquier mensaje sospechoso, lo mejor es no responder y contactar directamente con la empresa a través de sus canales oficiales.