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Las claves

En el entorno geopolítico actual, Rusia se ha ido quedando sin aliados. La invasión de Ucrania ha impulsado que Armenia y Moldavia se acerquen a los objetivos de Europa.

Ambos países, miembros de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), se han ido desvinculando de los mecanismos soviéticos y fijan el horizonte en ingresar en la Unión Europea (UE), con diferentes ritmos cada uno.

Este doble movimiento, impulsado por la guerra en Ucrania y la pérdida de atractivo de Rusia como socio, alimenta la idea de que la UE es un polo de estabilidad, inversión y seguridad para estas exrepúblicas.

Armenia no rompe por completo

Armenia lleva dos años en el proceso de romper sus relaciones con Moscú, sin embargo, lo ha hecho cuidadosamente y sigue siendo parte de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

No obstante, las relaciones empezaron a torcerse desde que se congelara su participación en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva con motivo de la inacción rusa frente a Azerbaiyán.

Cabe recordar el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán por la región de Nagorno Karabaj que fue atacada por este último.

En aquel momento, Armenia invocó la cláusula de defensa mutua de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, sin embargo, no llegaron tropas y la organización evitó señalar a Azerbaiyán como agresor. Este episodio alejó a Armenia del bloque soviético.

Las elecciones en el mes de junio con el candidato Nikol Pashinián buscando la reelección podrían simbolizar una ruptura de este país con Rusia.

El primer ministro armenio viajó a Moscú donde trasladó en una reunión con Vladímir Putin que su agenda le permite compatibilizar su presencia en la CEI y la Unión Económica Euroasiática (UEE), con un acercamiento a la UE.

No obstante, señaló que formar parte de la UEE y la UE "es incompatible", pero que "mientras sea posible compaginarlos, lo haremos".

Mientras Putin aseguró que Rusia se toma "con tranquilidad" el acercamiento armenio a Europa, aprovechó para recalcar que esto es "simplemente imposible por definición".

Asimismo, su viceprimer ministro ruso, Alexéi Overchuk, denunció una pérdida de 5.100 millones de dólares en intercambios en 2025 por el acercamiento armenio a la UE.

Por otro lado, Overchuk también criticó que Armenia esté contemplando dejar de cooperar con el consorcio Ferrocarriles de Rusia, una decisión que según el viceprimer ministro ruso está vinculada al acercamiento a la UE que describió como "bloque político-militar hostil a Rusia".

Putin fue directo y señaló que no tiene la intención de interferir en la política interna armenia, pero pidió la liberación de los opositores con pasaporte ruso que se encuentran en prisión. Además, también abogó porque las fuerzas prorrusas participen plenamente en la política electoral.

Sin embargo, Pashinián respondió al mandatario ruso explicando que las personas con pasaporte ruso, según lo expresado en la Constitución de Armenia, "no pueden ser candidatas a diputado ni a primer ministro".

Asimismo, Moscú recordó a los armenios que su país recibe el gas a un precio muy inferior al de otros clientes europeos: 177,5 dólares frente a más de 600 dólares. También subrayó la existencia de más de dos millones de armenios étnicos viviendo en territorio ruso.

Lo cierto es que a pesar de defender que las relaciones entre Armenia y el gigante del norte "nunca fueron ni serán puestas en cuestión", parece ser que los armenios podrían haber tomado una decisión.

Moldavia dice basta

Por su parte, Moldavia, uno de los miembros fundadores de la CEI, ha consumado un divorcio con Rusia y espera entrar en la Unión Europea en 2030.

La realidad es que el país de Europa Oriental ha llevado a cabo este distanciamiento muy poco a poco desde el año 2020.

La llegada al poder de la liberal Maia Sandu en 2020 dio inicio a una época de tensiones con el Kremlin, el estallido de la guerra de Ucrania en 2022 y la victoria del sí en el referéndum para unirse a la Unión Europea en 2024, marcó un antes y un después.

De esta manera, el Parlamento moldavo ratificó la denuncia del acuerdo fundacional de la CEI a falta solo de la promulgación por la presidenta y del aviso formal al comité ejecutivo de la CEI, con 12 meses de antelación, para notificar la salida definitiva de la organización.

Bruselas calificó este giro como "muy positivo" con el fin de alinearse con "la política exterior y de seguridad común de la UE" porque, adujo "no se puede apostar por Rusia".