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Las claves

La Comisión Europea ha comenzado a mover ficha ante el temor de una crisis energética que podría alargarse en el tiempo y recordar a la vivida en los años 70.

Desde Bruselas se está preparando un plan de ahorro energético con el objetivo de reducir el consumo de petróleo en toda la Unión Europea y evitar problemas mayores en los próximos meses.

El contexto no es sencillo. La guerra en Oriente Medio y la creciente tensión en zonas clave para el transporte de crudo, como el estrecho de Ormuz, han encendido las alarmas.

Aunque las autoridades europeas aseguran que el suministro está garantizado por ahora, el comisario de Energía, Dan Jørgensen, ha advertido de que hay que estar preparados para posibles interrupciones o subidas importantes de precios.

Para hacer frente a esta situación, Bruselas propone actuar con antelación y de forma coordinada entre todos los países miembros. La idea es clara: consumir menos sin paralizar la economía.

En este sentido, se plantea un paquete de medidas centradas sobre todo en el transporte, uno de los sectores que más depende del petróleo.

Entre las recomendaciones más destacadas está fomentar el teletrabajo siempre que sea posible, reducir la velocidad en autopistas en al menos 10 km/h y promover el uso del transporte público.

También se barajan medidas más visibles en las ciudades, como limitar la circulación de coches según la matrícula o impulsar el uso compartido del vehículo.

Además, se pide a los ciudadanos adoptar hábitos más eficientes, como conducir de forma más suave o evitar vuelos cortos cuando haya alternativas en tren.

Sin embargo, estas ideas no son nuevas ya que muchas ya fueron propuestas por la Agencia Internacional de la Energía en anteriores crisis energéticas.

Por otro lado, la Comisión insiste en la importancia de mantener las refinerías funcionando al máximo y evitar cualquier medida que reduzca la oferta de combustible.

Incluso se recomienda aplazar tareas de mantenimiento no urgentes y aumentar el uso de biocarburantes para reducir la presión sobre el petróleo.

Aunque Europa cuenta con reservas suficientes por ahora, desde Bruselas piensan que hay que anticiparse.

Y es que la situación es incierta y, si el conflicto se prolonga, los expertos aseguran que el impacto podría sentirse de manera muy directa en el día a día de los ciudadanos.