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Las claves

El precio de la energía vuelve a marcar la economía familiar aunque muchos no lo crean. El aumento del coste del petróleo y del gas, impulsado por la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha provocado un repunte histórico del euríbor.

Este indicador cierra marzo en torno al 2,870%, frente al 2,221% de febrero, lo que supondría "su mayor subida mensual desde octubre de 2022 y un cambio de tendencia relevante para el mercado hipotecario".

El miedo a un nuevo rebrote de la inflación hace pensar al mercado que el Banco Central Europeo podría endurecer nuevamente su política monetaria. Y, como suele ocurrir, el euríbor "ya se está adelantando a ese escenario".

Desde HelpMyCash explican que "este repunte está muy ligado al aumento del precio del petróleo y del gas provocado por la escalada del conflicto" y "quienes tengan hipotecas variables serán los más afectados.

Comparado con hace un año (2,398%) o hace seis meses (2,172%), los valores actuales encarecerán las cuotas en las revisiones anuales o semestrales.

Según los cálculos del último estudio de este comparador, una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años, con un interés de euríbor más 1%, vería cómo su mensualidad se dispara.

En la revisión anual, la cuota pasaría de 743 a 756 euros, "lo que supone pagar casi 160 euros más al año", mientras que en la semestral, subiría de 725 a 756 euros, es decir, unos 186 euros más por semestre.

El analista hipotecario Miquel Riera advierte que "si el conflicto se prolonga y se mantiene la presión sobre la energía y la inflación, el euríbor podría escalar hasta el 2,7% o incluso más de aquí a finales de año".

Por el contrario, si la situación geopolítica se estabiliza pronto, "podría volver a moverse en niveles cercanos al 2,3%".

No obstante, para quienes vean cómo se dispara su cuota, existen alternativas para amortiguar el impacto.

Entre ellas encontramos amortizar parte del capital, cambiar de hipoteca variable a fija, negociar una ampliación del plazo o incluso solicitar una carencia temporal.

Y es que estas medidas, por poco que parezca, según indican los expertos, siempre pueden ayudar a que la subida del euríbor no se traduzca en un golpe tan fuerte al bolsillo familiar.