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Las claves

En España, ser funcionario se ha convertido en sinónimo de estabilidad casi absoluta: aprobar una oposición garantiza un puesto de por vida y los despidos son prácticamente inexistentes.

Sin embargo, al otro lado del Atlántico, el modelo es radicalmente distinto. EEUU ha creado un sistema que combina contratación ágil, evaluación constante y meritocracia real.

El primer gran contraste es cómo se accede al empleo público. Mientras los aspirantes españoles pasan años encerrados en academias memorizando leyes, en EEUU la selección se basa en la experiencia y las competencias.

Todas las vacantes del Gobierno federal se centralizan en USAJOBS, un portal que funciona como LinkedIn, donde los candidatos envían currículum y carta de presentación.

Así, el sistema Merit System garantiza que un profesional del sector privado pueda incorporarse al servicio público y aportar valor desde el primer día, sin necesidad de superar un examen teórico.

Pero entrar es solo el primer paso. Todos los nuevos empleados federales enfrentan un periodo de prueba, normalmente de un año, durante el cual son evaluados constantemente.

Si no cumplen con las expectativas técnicas o de actitud, pueden ser despedidos con la misma facilidad que en el sector privado, un modelo conocido como at-will employment.

Esto contrasta con España, donde aprobar la oposición suele equivaler a plaza fija inmediata, sin margen para ajustes según el desempeño.

La verdadera revolución llega con el despido por bajo rendimiento. Cada funcionario estadounidense recibe evaluaciones anuales estrictas y, si los resultados son insuficientes, entra en un Plan de Mejora (PIP) de 30 a 90 días con objetivos concretos.

No cumplirlos implica degradación o despido. Esta política asegura que la ineficiencia no quede escondida tras la seguridad laboral, un concepto prácticamente desconocido en el sistema español.

Incluso los recortes económicos se gestionan de forma directa. Bajo el sistema RIF (Reductions in Force), el cierre de agencias o la reducción de presupuestos puede implicar despidos, con indemnización y acceso a bolsas de recolocación, sin mantener plazas de manera artificial.

En EEUU, los salarios premian al rendimiento más que la antigüedad. La escala General Schedule vincula los incrementos a evaluaciones positivas, y los Performance Bonuses recompensan la excelencia.

En España, en cambio, los trienios y sexenios garantizan subidas automáticas, independientemente del desempeño real, lo que limita la relación directa entre esfuerzo y recompensa.

El sistema estadounidense demuestra que la administración pública puede ser ágil, competitiva y justa. No se trata solo de eficiencia: se trata de alinear incentivos, responsabilidad y resultados, generando un entorno donde la excelencia se reconoce y se fomenta.