Las claves
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El mercado de la vivienda ha arrancado el año con señales claras de tensión. Y es que comprar una casa es cada vez más caro, aunque se firmen menos operaciones.
El precio del metro cuadrado ya supera los 2.050 euros, tras una subida al 9 %, lo que confirma una tendencia que no deja de acelerarse.
Según los últimos datos del Consejo General del Notariado, la compraventa de viviendas arrancó el año con una caída interanual del 11,4 %, un descenso que también se refleja en la financiación.
De hecho, la concesión de hipotecas para la compra de una casa disminuyó en enero un 6,8 % tras 21 meses al alza. A pesar de este frenazo en la actividad, los precios siguen subiendo con fuerza.
El problema de fondo está en la falta de oferta. Estos datos se enmarcan en un mercado que arrastra un déficit de vivienda para atender a una demanda creciente, lo que hace que los precios suban y que cada vez sea más difícil acceder a una casa, sobre todo para jóvenes y familias con menos ingresos.
El valor medio del metro cuadrado se situaba este enero en 2.065 euros, tras un incremento del 9 %, con especial intensidad en el segmento de los pisos, que alcanzan los 2.382 euros/m².
Un comportamiento que responde, en gran medida, a un desequilibrio estructural. Sin embargo, la tendencia no es nueva. El año pasado ya cerró con un incremento de precios del 7,5 % que batió los máximos de 2007 y, ahora, ese encarecimiento continúa.
Las viviendas unifamiliares tampoco se quedan atrás. Sus precios subieron un 7 % hasta los 1.539 euros/m2, superando también por primera vez el máximo de julio de 2007.
No obstante, a nivel territorial, la subida no ha sido igual en todas partes, aunque en muchas comunidades ha sido muy intensa.
En paralelo, el número de operaciones sigue cayendo. En enero se registraron 49.685 compraventas de vivienda, con descensos generalizados en casi todo el país.
Pero, aunque se firman menos hipotecas, el dinero que se pide es mayor. Y es que según los datos, la cuantía promedio de estos préstamos sí creció, un 13 %, hasta los 186.857 euros en promedio.
Una cifra que refleja que, aunque hay menos compradores, quienes acceden a una vivienda necesitan endeudarse más.
