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Las claves

Suiza es uno de los países favoritos por muchos emigrantes para trabajar. Es el caso tanto de españoles como latinoamericanos que, en muchas ocasiones, chocan con la barrera del idioma.

“Uno de los aspectos que más se subestima [por estos emigrantes] es la importancia del idioma dentro del propio sistema de integración del país”, afirma Andrea García, fundadora de la academia de idiomas ‘Alemán con Ñ’ en Zurich.

A continuación, te mostramos su experiencia, como Suiza estructura claramente la integración a través de su sistema de permisos, y cómo el idioma frena la estabilidad laboral de muchas personas.

Sistema de permisos

Andrea llegó a Suiza hace poco más de una década, con 23 años. Transcurrido este tiempo cuenta con su propia empresa que ayuda a inmigrantes a aprender alemán y a adaptarse a la vida del país.

Es importante subrayar que Suiza estructura claramente la integración a través de su sistema de permisos. ¿Cuáles son?

El permiso L es un permiso temporal que normalmente se renueva cada año si la persona tiene contratos temporales o con pocas horas; el permiso B permite residir y trabajar durante varios años y lo otorgan con contrato indefinido; y el permiso C es el permiso de residencia permanente y se puede solicitar tras cinco años de residencia continuada.

“Desde la reforma de la ley de extranjería e integración, que entró en vigor en 2019, el conocimiento del idioma se ha convertido en un requisito obligatorio para acceder a ese permiso permanente incluso para los emigrantes procedentes de la UE, incluido España”, matiza Andrea García.

Y añade: “Lo que veo con frecuencia es que muchas personas se ven obligadas a seguir renovando el permiso temporal porque no cumplen los requisitos lingüísticos necesarios para avanzar en el sistema de residencia”.

¿Qué ocurre? “Que muchos ciudadanos europeos llegan con un permiso B y, tras cinco años de residencia, pueden optar al permiso C. Sin embargo, desde las reformas de integración de los últimos años, para acceder a ese permiso permanente es necesario demostrar conocimientos del idioma local, normalmente entre A1 escrito y A2 oral”, apunta.

Inestabilidad laboral

Son muchas las personas que reciben la carta de su ayuntamiento para iniciar el proceso antes descrito. Pero no consiguen cumplir ese requisito lingüístico dentro del plazo. ¿Qué ocurre entonces? Que deben renovar el permiso temporal.

“Tener el permiso C o permanente durante 5 años es fundamental para poder optar al proceso de obtención del pasaporte suizo”, apunta Andrea. Y son muchas que no lo hacen por el idioma.

“De hecho, yo misma estoy ahora en ese proceso: llevo más de una década viviendo aquí y actualmente estoy solicitando la nacionalidad suiza. En mi caso el proceso ha sido más sencillo, dentro de lo estricto que ya es, porque cuando inicié el trámite ya pude presentar un certificado C2 de alemán”, indica.

Una situación que también se da en el ámbito laboral. “Conozco casos de personas cuyos empleadores han exigido un nivel de alemán que no podían acreditar, lo que ha acabado afectando a su estabilidad laboral”, subraya.

Recordemos que en Suiza hay cuatro idiomas oficiales, aunque en la práctica los más utilizados en el mercado laboral son el alemán, el francés y el italiano, dependiendo de la región.

“Lo que veo a menudo es que quienes no dominan el idioma local terminan aceptando trabajos muy precarios donde el idioma no es un requisito. Son puestos con mucha rotación y poca estabilidad”, relata Andrea.

Y añade: “En algunos casos incluso hay empleadores que se aprovechan de esa situación porque saben que esas personas tienen menos opciones laborales. Esos empleadores son, en muchas ocasiones, sus propios compatriotas”.

De ahí que Andrea García concluya remarcando que “cuando una persona aprende el idioma, la situación cambia completamente. Puede asumir responsabilidades, trabajar con clientes o gestionar equipos, y eso obviamente se traduce también en mejores salarios”.