Las claves
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La guerra que tiene como protagonistas a Irán, Estados Unidos e Israel está elevando el precio de la gasolina y de la electricidad, por ejemplo. También en los alimentos.
Poniendo el foco en el precio de la luz, el mismo se ha disparado un 723% en tan solo diez días. Si el 28 de febrero el precio medio de la luz estaba en 14,5 euros el megavatio hora (MWh), el 10 de marzo llegó hasta los 119,42 euros.
Son datos del Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE). Ante esta situación, a la Unión Europea (UE) no le ha quedado otra que pedir a los Gobiernos, entre ellos al de España, que reduzca al mínimo el IVA y las tasas a la electricidad para abaratar la factura de la luz.
Factura de la luz
La finalidad de la UE con esta medida es amortiguar el impacto que está teniendo en el recibo de la luz la guerra de Irán y que se reflejará en los próximos recibos que paguen los consumidores.
"Nuestra recomendación a los Estados miembros es muy clara. Si tienen margen para reducir los impuestos sobre la energía, especialmente sobre la electricidad, el potencial es enorme”, afirmó el Comisario de Energía, danés Dan Jorgensen.
¿A qué se refiere con potencial? A la rebaja de las facturas eléctricas. De media, en Europa, y según sus cálculos, las mismas podrían bajar en el entorno de unos 200 euros al año si se rebajan estos impuestos.
Conviene recordar que, en la actualidad, dichos impuestos y tasas representan el 25% del precio que pagan los hogares. En el caso de las empresas, dicho porcentaje es del 15%.
Y tampoco conviene olvidar que, según la normativa europea, el IVA sobre la electricidad puede reducirse hasta un mínimo del 5%.
¿Dónde está el freno para realizar este movimiento? En que los Gobiernos deben medir con cautela hasta dónde pueden llegar, ya que podría suponer un agujero significativo en sus cuentas públicas. Por tanto, debería ser una medida calibrada y limitada en el tiempo.
Bruselas también incide en que otra opción sobre la mesa es la de recortar las tarifas de red que pagan los consumidores. Las mismas son responsables de entre una cuarta parte y un tercio del precio final.
De ahí que Bruselas incida en que los reguladores nacionales apliquen las directrices ya publicadas en 2025, a la par que apuesta por darle un empujón a las comunidades energéticas que producen electricidad para autoconsumo.
Por último, también señala que sería beneficioso que los consumidores pudieran cambiar de proveedor de electricidad en un plazo máximo de 24 horas. Así podrían elegir de forma rápida la oferta más barata.
