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Las claves

Todos tenemos horarios, y aunque queramos salir a nuestra hora de manera habitual, es normal que en determinados momentos los trabajadores tengan que quedarse más tiempo en su puesto para terminar tareas o cubrir necesidades de la empresa.

Estas horas que se hacen por encima de la jornada establecida se conocen como horas extra y aunque muchos las hayan normalizado, en España la ley establece cómo deben realizarse y, sobre todo, cómo deben compensarse.

El Estatuto de los Trabajadores señala que las horas extraordinarias son aquellas que se hacen por encima de la duración máxima de la jornada ordinaria y es importante tener en cuenta que, por norma general, deben ser voluntarias.

Esto significa que el trabajador tiene que aceptar realizarlas, normalmente cuando firma su contrato o mediante algún acuerdo que quede registrado.

Una vez realizadas, la empresa puede pagarlas económicamente o compensarlas con tiempo de descanso remunerado, pero siempre deben estar acompañadas de un beneficio.

En muchos casos, y si no existe un acuerdo diferente entre empresa y trabajador, la compensación se realiza mediante descanso. Esto significa que por cada hora extra trabajada, el empleado tiene derecho a recibir una hora de descanso pagada.

Este descanso debe concederse dentro de los cuatro meses siguientes a la realización de las horas extra. De esta manera, el trabajador puede recuperar ese tiempo que dedicó de más al trabajo sin perder parte de su salario.

No obstante, si el convenio colectivo o el contrato lo establece, las horas extra también pueden pagarse en dinero, pero nunca por debajo del valor de una hora normal de trabajo.

Asimismo, la ley también fija un límite al número de horas extra que se pueden hacer.

Y es que como norma general, un trabajador no puede superar las 80 horas extraordinarias al año. Sin embargo, las horas que se compensan con descanso dentro del plazo de cuatro meses no se incluyen en ese cálculo.

Para garantizar que se cumpla la normativa, las empresas están obligadas a llevar un registro de la jornada laboral de cada empleado.

Esto significa que deben fichar diariamente las horas trabajadas y calcular el total en el periodo en el que se paga el salario, recibiendo el trabajador una copia de ese resumen junto con su nómina.