Las claves
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Hay quien elige ser funcionario para tener un contrato para toda la vida. No es la única ventaja. Porque, por ejemplo, y según un estudio de Wypo, entre los perfiles mejor valorados por la banca se encuentran los profesionales con empleo en instituciones públicas: médicos, docentes o miembros de los cuerpos de seguridad.
La razón de que así sea está en su continuidad de ingresos y la menor probabilidad de impago. Hasta el Banco de España subraya el hecho de que la capacidad de pago y la estabilidad de los ingresos son determinantes en la concesión del crédito.
Y esta percepción de menor riesgo se traduce, en muchos casos, en mejores condiciones hipotecarias, aunque no de forma automática ni homogénea, según Wypo.
Estabilidad de ingresos
Aunque ser funcionario abre mucho este tipo de puertas, no es condición sine qua non. “No es la condición de empleado público lo que garantiza el acceso a mejores hipotecas, sino la estabilidad real de los ingresos y el nivel salarial”, afirma Andrea Elegido, directora de Investigaciones y portavoz de Wypo.
¿Qué es lo que analiza hoy la banca? La calidad de los contratos, la continuidad de los ingresos y la capacidad de pago a largo plazo. De hecho, no se valora únicamente el empleador, sino la estabilidad real del contrato.
¿Cómo se traduce esto? En que dos profesionales que trabajan para la misma institución pública puedan recibir condiciones hipotecarias muy diferentes. “No todos los empleados públicos acceden a la misma hipoteca, la banca distingue por contrato y solvencia”, añaden desde Wypo.
De ahí que la banca no se fije únicamente en las etiquetas profesionales, sino que analiza el riesgo. Porque, en la práctica, hay diversos perfiles dentro de un mismo colectivo y no son valorados de la misma forma.
Por ejemplo, muchos médicos del sistema público encadenan contratos de corta duración durante años. A pesar de contar con una alta cualificación y buenos ingresos, esta fragmentación contractual puede limitar el acceso a determinadas condiciones de financiación.
Algo parecido sucede con los funcionarios, según Wypo. No recibe el mismo tratamiento un funcionario de carrera que un interino o personal estatutario, aunque trabajen en la misma institución. La diferencia no está en el puesto, sino en la duración y solidez del vínculo laboral.
¿Y qué sucede con los cuerpos de seguridad? En este caso, además, interviene un factor adicional: las aseguradoras vinculadas a los bancos suelen considerar estas profesiones como actividades de riesgo, lo que puede influir en el seguro de vida, por ejemplo, y condicionar la operación.
Por último, en el ámbito educativo existen diferencias relevantes. No es lo mismo un profesor de enseñanza secundaria que un profesor universitario, ni desde el punto de vista contractual ni en términos de estabilidad percibida por las entidades financieras.
