Las claves
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Generado con IA
Mervin Raudabaugh es un agricultor de 86 años en Pensilvania, Estados Unidos, y se ha vuelto toda una sensación en las noticias locales por rechazar una oferta de 15 millones de dólares (casi 13 millones de euros) de vender sus tierras.
Silicon Valley le ofreció 60.000 dólares (50.757 euros) por hectárea para construir un centro de datos de inteligencia artificial.
Raudabaugh argumentó en una entrevista con el medio anglosajón Fox News que no quería destruir su granja de 105 hectáreas donde había invertido toda su vida y su trabajo.
Un octogenario contra la IA
Raudabaugh explicó a los periodistas de Fox News muy honestamente que su respuesta a la propuesta de 13 millones de euros a cambio de su granja fue: "No estoy interesado".
Una respuesta que descoloca a cualquiera al tratarse de una cantidad tan alta de dinero, pero el octogenario lo tenía claro: "Esto era mi vida, es algo especial aquí en mi familia".
Lo cierto es que, aunque ya se encuentre retirado, Mervin Raudabaugh, trabajó como agricultor hasta los 70 años en esa misma granja que ahora le pedían que vendiera.
"No, no estoy interesado en destruir mis granjas, ese es mi límite", dijo muy rotundo el agricultor jubilado.
"No era tanto por la parte económica, solo no quería ver mis dos granjas destruidas", explicó. De esta manera, para evitar que algo por el estilo volviese a ocurrir, Raudabaugh vendió los derechos de sus granjas por casi dos millones de dólares (1,6 millones de euros) al Lancaster Farmland Trust.
Vender los derechos de sus granjas le asegura que esas tierras nunca serán utilizadas para otro propósito que no sea el que Raudabaugh tiene pensado para ellas, que es la agricultura.
En Estados Unidos ha habido un importante auge de situaciones como la del octogenario, donde les ofrecen a los agricultores comprar sus tierras por grandes cantidades de dinero para construir centros de datos de inteligencia artificial.
De esta manera, el agricultor comentó que teme por el futuro de su sector, ya que habrá algunos otros trabajadores como él que no podrán rechazar esas cantidades de dinero.
"Solo la tierra que sea conservada se mantendrá aquí, el resto, construirán sobre cada centímetro que quede", reflexionó con tristeza el octogenario.
Con esto, continuó su triste confesión señalando que "las familias de agricultores en Estados Unidos estamos en peligro", haciendo referencia a la invasión de estas grandes tecnológicas.
No obstante, Raudabaugh vivirá con la tranquilidad de que, independientemente del coste, su granja no se convertirá en un centro de datos sin importar el coste: "Mis amigos aquí están muy felices con lo que he hecho".
