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Las claves

Cuando llega el momento de hacer la Declaración de la Renta, todos buscamos la manera de pagar lo justo y aprovechar las deducciones que nos corresponden.

En este contexto, las donaciones a organizaciones no gubernamentales (ONG) se consolidan como una de las estrategias más eficaces para lograrlo, ofreciendo ventajas económicas significativas además de una labor social muy reconocida.

Y es que la Ley 49/2002 establece que las aportaciones realizadas a este tipo de entidades permiten aplicar deducciones significativas en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), con incentivos que llegan hasta el 80% para los primeros 250 euros donados.

Según la normativa vigente, las deducciones se aplican de manera progresiva.

Los primeros 250 euros de cada donación disfrutan de una deducción del 80%, esto significa que, por ejemplo, si un contribuyente dona esa cantidad, podrá reducir 200 euros de su factura fiscal.

En el caso de aportaciones que superen los 250 euros, el porcentaje de deducción depende de la recurrencia de las donaciones.

Las aportaciones puntuales se desgravan al 40%, mientras que los contribuyentes que llevan al menos dos años consecutivos donando a la misma ONG con cantidades iguales o superiores, podrán beneficiarse de un 45% de deducción sobre el exceso.

Por poner un ejemplo práctico, en una donación de 500 euros, los primeros 250 euros se aplican al 80%, lo que supone 200 euros, y los 250 euros restantes se aplican al 40% (100 euros) si se trata de un donante nuevo, o al 45% (112,5 euros) si es un donante recurrente, dando así una deducción total de 300 euros para el donante nuevo o de 312,5 euros para el donante recurrente.

Con esta desgravación, el sistema busca premiar la constancia de los donantes.

Desde Capitol Asesores aseguran que mantener aportaciones regulares permite garantizar la planificación de proyectos sociales a largo plazo, así como también aumentar el beneficio fiscal.

De esta forma, la parte de la donación que excede los 250 euros recibe un trato más favorable para quienes apoyan de forma sostenida las actividades de la ONG.

Estas deducciones convierten a las donaciones en un mecanismo doblemente rentable, ya que permiten contribuir a causas solidarias y, al mismo tiempo, disminuir la carga fiscal personal.

Para los contribuyentes, esto significa que incluso aportaciones pequeñas pueden generar un ahorro notable en su declaración, mientras que para las ONG representa un incentivo para mantener la fidelidad de sus donantes.