Las claves
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Que un piso de un edificio tenga terraza es un plus extra que aporta más valor a la vivienda. Esas terrazas suelen tener barandillas que, con el paso del tiempo, acaban deteriorándose. ¿Quién debe repararlas? ¿El propietario de la vivienda o la comunidad de vecinos?
La duda surge porque, por un lado, forma parte de la vivienda de una persona; pero, por otro, también forma parte de la propia estética del edificio. Es decir, que se podría considerar como una zona común.
Para resolver este ‘entuerto’ nada mejor que acudir a la Ley de Propiedad Horizontal, en concreto, a sus artículos 7, 9 y 10.
¿Propietario o comunidad?
Una barandilla suele tener una doble misión: aportar seguridad y ser un elemento estético. Pero, con el paso del tiempo, suelen deteriorarse. Por ejemplo, puede perder esa capa de pintura que tiene, oxidándose.
Además, al ser un elemento común del edificio, el propietario de la vivienda no puede cambiarla a su antojo, ni hacer cualquier cambio que suponga una alteración de la fachada. ¿Puede cerrar un vecino la terraza?
El artículo 7 de la Ley de Propiedad Horizontal, en su punto 1, es rotundo: “El propietario de cada piso o local podrá modificar los elementos arquitectónicos, instalaciones o servicios de aquél cuando no menoscabe o altere la seguridad del edificio, su estructura general, su configuración o estado exteriores, o perjudique los derechos de otro propietario, debiendo dar cuenta de tales obras previamente a quien represente a la comunidad”.
Vayamos ahora al artículo 9: “Mantener en buen estado de conservación su propio piso o local e instalaciones privativas, en términos que no perjudiquen a la comunidad o a los otros propietarios, resarciendo los daños que ocasione por su descuido o el de las personas por quienes deba responder”.
Por lo tanto, es responsabilidad del propietario mantener en buen estado de conservación las barandillas. ¿Pero qué dice el artículo 10?
Que tendrán carácter obligatorio y no requerirán de acuerdo previo de la junta de propietarios, una serie de actuaciones. Por ejemplo, “los trabajos y las obras que resulten necesarias para el adecuado mantenimiento y cumplimiento del deber de conservación del inmueble y de sus servicios e instalaciones comunes”.
Es decir, que si la barandilla está tan deteriorada que suponga un riesgo para la seguridad, y haya que acometer una reforma de mayor relevancia, será la comunidad de propietarios la que tenga que asumir esa reparación.
