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España afronta esta semana una nueva jornada de huelga médica convocada por organizaciones profesionales y sindicatos facultativos en defensa de lo que consideran una reforma estructural inaplazable del modelo laboral del colectivo.
En un contexto marcado por listas de espera tensionadas, déficit de especialistas y sobrecarga crónica en Atención Primaria y Hospitalaria, el conflicto ha escalado desde la denuncia sectorial hasta una movilización de ámbito estatal.
Precisamente, en conversación con EL ESPAÑOL, Eric Álvarez, presidente del Sindicato Médico Canario, enmarca el paro en un proceso de desgaste acumulado durante décadas. "La huelga no surge por una situación puntual, sino por un deterioro progresivo de las condiciones en las que trabajamos los médicos desde hace décadas", comienza diciendo.
Huelga de médicos.
Los datos del Sistema Nacional de Salud (SNS) vienen reflejando en los últimos años cifras elevadas de demora quirúrgica y consultas externas, así como una sobrecarga persistente en Atención Primaria, donde el tiempo por paciente en muchos centros se sitúa en torno a los 7-10 minutos por consulta.
Álvarez describe un escenario en el que "agendas de pacientes sin límite" y cupos poblacionales que en algunos casos duplican lo recomendado se han normalizado.
A ello se suman jornadas ordinarias que se encadenan con guardias y prolongaciones sistemáticas. "El sistema intenta solventar anomalías estructurales organizativas con el sobreesfuerzo permanente de los profesionales, como si fuésemos máquinas", denuncia.
Precisamente, desde el sindicato subrayan que el problema no es exclusivamente retributivo, aunque reconocen que los salarios médicos en España se sitúan muy por debajo de la media. La reivindicación central, insisten, es de naturaleza estatutaria.
La principal demanda de la movilización es la aprobación de un estatuto específico para la profesión médica y facultativa, diferenciado del marco general que regula al conjunto del personal estatutario sanitario.
"Nuestra reivindicación central es clara: un estatuto propio que regule adecuadamente nuestras condiciones, teniendo en cuenta nuestra responsabilidad clínica, nuestra formación y la singularidad de nuestro trabajo", sostiene Álvarez.
No se trata, afirma, de una reclamación corporativa. "Es una cuestión de supervivencia del sistema", añade.
El dirigente advierte además que, sin un reconocimiento normativo acorde a la responsabilidad asistencial y jurídica del médico, el SNS seguirá perdiendo profesionales hacia otros países o hacia el sector privado, y deteriorando física y psicológicamente a quienes permanecen en la sanidad pública.
La huelga no surge por una situación puntual, sino por un deterioro progresivo de las condiciones en las que trabajamos
"No puede ser que la jornada se diluya en prolongaciones constantes ni que las guardias se conviertan en una obligación permanente sin un reconocimiento adecuado en descanso y retribución", afirma Álvarez.
A su juicio, las guardias —que en muchos servicios superan las 24 horas continuadas— siguen siendo "el pilar invisible que sostiene el sistema".
El presidente del sindicato canario pone el foco también en la seguridad clínica. Atender entre 30 y 50 pacientes por jornada durante décadas, con consultas de apenas ocho minutos, genera —según advierte— un riesgo acumulativo tanto para el profesional como para el paciente.
"La complejidad de la asistencia actual es enorme. El médico es responsable de la salud de cada paciente y de cualquier error que pueda cometer. La presión es altísima", subraya.
El déficit de especialistas actúa como factor multiplicador. Cuando faltan médicos, explica, la respuesta habitual es redistribuir la carga entre quienes permanecen en plantilla, lo que alimenta un círculo vicioso de desgaste y nuevas salidas.
"Si no mejoramos las condiciones, no solo no vendrán nuevos profesionales, sino que seguiremos perdiendo a los que ya tenemos", advierte.
Servicios mínimos
Asimismo, y como es de esperar, toda huelga sanitaria genera inquietud social por el impacto en consultas, intervenciones y pruebas diagnósticas.
Sin embargo, Álvarez asegura que se han establecido servicios mínimos para garantizar la atención urgente, los pacientes críticos y los procesos no demorables. "La asistencia esencial está cubierta", recalca.
Nuestra reivindicación central es clara: un estatuto propio para la profesión médica y facultativa
El mensaje a la ciudadanía es contundente. "Esta movilización no es contra los pacientes; es precisamente para evitar que dentro de unos años tengamos un sistema debilitado por el abuso sistemático", sostiene.
Desde algunos sectores políticos se ha cuestionado la oportunidad y la neutralidad del paro. Álvarez rechaza que exista motivación partidista.
"Esta huelga no es ideológica. Es profesional. No va contra un partido concreto, va a favor de un modelo sanitario que necesita reformas estructurales desde hace décadas", afirma.
