Las claves
nuevo
Generado con IA
Pedro Sánchez presidía este lunes la firma del acuerdo que sube el salario mínimo interprofesional (SMI) un 3,1 % en 2026.
Una subida que llega tras el pacto entre el Ministerio de Trabajo y sindicatos, con el que el SMI se situará en 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas, con efectos retroactivos desde el 1 de enero.
Sin embargo, la patronal CEOE-Cepyme no ha dudado en expresar su rechazo, sin participar en el apcto, advirtiendo de posibles dificultades para las empresas.
Pero no han sido los únicos. En esta misma línea, Montse Cespedosa, economista con más de 25 años de experiencia en banca, asegura que este aumento del SMI no soluciona los problemas económicos actuales de España, por lo que no considera que la medida represente una novedad positiva para los trabajadores.
Según aclara Cespedosa a EL ESPAÑOL, el problema real es que ahorrar resulta prácticamente imposible para quienes cobran el salario mínimo, especialmente con los precios actuales que encontramos incluso en los básicos del día a día.
"No se puede ahorrar con el salario mínimo, prácticamente no se puede vivir", comienza explicando la experta.
"Lo único que tendría que hacer el Gobierno sería reducir los impuestos que se aplican al salario, como el IRPF y la Seguridad Social, sobre todo los que pagan los empresarios y que luego repercuten directamente al empleado" ya que "con todo esto del salario mínimo, el Gobierno no hace el esfuerzo y traslada la carga al empresario," aclara.
Pues, aunque a ojos de inexpertos la subida pueda parecer positiva, no alcanza a cubrir gastos básicos ni permite guardar algo para imprevistos. "Con este salario mínimo no se puede ahorrar, salvo que no tengas dos trabajos", recalca.
La economista advierte del impacto que estas decisiones tienen sobre las empresas, ya que "los empresarios pagamos alrededor de un 30 % más del sueldo de cada empleado".
Por ello, asegura que "lo que debería hacer el Gobierno es reducir esa carga sobre los salarios, más que subir el salario mínimo y seguir imputando los costos a los empresarios".
Cespedosa añade que los altos costes laborales y la inseguridad jurídica dificultan aún más la contratación, ya que "con la cantidad que estamos pagando los empresarios por cada empleado, se pierde la rentabilidad de contratar más personal".
"Existe inseguridad jurídica, porque cualquiera puede ausentarse por bajas hasta año y medio sin que nadie lo revise. Si además tenemos que subir el salario mínimo, aunque todos cobren más que eso, habrá muchos empresarios a los que ya no les resultará rentable contratar", detalla.
Finalmente, resume que la clave no está en cuánto se paga, sino en cómo se grava, ya que "el tema principal es que se reduzca la fuerte carga de impuestos que afecta tanto al empleado como al empleador", pues "el que realmente se está beneficiando a costa de los demás es otro actor que queda en medio", concluye.
