Las claves
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No suele ser habitual que te cambien algo de tu contrato sin avisarte, pero a veces pasa. Un cambio de horario, que te muevan de turno, o incluso que te asignen nuevas tareas, puede llegar de repente y puede que no estés de acuerdo.
Y es que estas modificaciones no son siempre inocuas. Alteran la rutina, los planes y la organización personal de cada uno, por ello, según detalla el Estatuto de Trabajadores, el trabajador tiene derecho a reaccionar y a reclamar por ello.
Tal y como explica la abogada Rocío Galván, a EL ESPAÑOL, "si a un trabajador le modifican sus condiciones de trabajo, como pueden ser, por ejemplo, la jornada, el horario, el régimen de turno… Si le modifican alguno de estos aspectos y él no está de acuerdo, puede solicitar a la empresa la extinción de su contrato de trabajo y tiene derecho a una indemnización de 20 días de salario por año de servicio".
Esto significa que, además de poder poner fin a su relación laboral con la empresa, el empleado tiene derecho a recibir una compensación económica por los años trabajados.
Sin embargo, no todas las modificaciones implican indemnización. "Tiene que ser una modificación sustancial importante", recalca Galván, señalando que solo los cambios que afectan de manera significativa la forma de trabajar o las funciones que se desempeñan pueden dar lugar a este derecho.
En caso de que la empresa no acepte la solicitud del trabajador, la siguiente opción es optar por la vía judicial, "para que sea el juez el que determine si existe esa modificación y es sustancial y ordene que se le pague la indemnización", explica la letrada.
Esto asegura que el trabajador no quede desprotegido frente a decisiones unilaterales de la empresa, donde no ha podido opinar.
Además, es importante que cualquier trabajador que se enfrente a un cambio inesperado en su contrato documente todo.
Correos, mensajes, modificaciones por escrito o incluso notas de conversaciones con la persona que sea tu jefe en ese momento son fundamentales para poder acreditar lo ocurrido.
Y es que tener constancia de cómo y cuándo se produjeron los cambios, según detalla la experta, será lo que facilite presentar una reclamación o una demanda, en caso de que sea necesario.
