Las claves
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La declaración de la Renta está a la vuelta de la esquina. De hecho, este año arranca el 8 de abril y finaliza el 30 de junio. Los contribuyentes desearán que les salga a devolver, aunque habrá quien tenga que pagar.
Tanto unos como otros, aparte del resultado, cruzarán los dedos para que con posterioridad Hacienda no vuelva a llamar a su puerta. Son las conocidas como notificaciones y no todas son para echarse a temblar. Algunas sólo requieren información adicional.
¿Cuáles son? Carta informativa, requerimiento, propuesta de liquidación, resolución del procedimiento, providencia de apremio, diligencias de embargo, inicio de investigación de inspección y expediente sancionador.
Fraude e incoherencias
Emilio Baena trabajó durante más de una década en la Agencia Tributaria (AEAT). Y allí aprendió algo “que casi nadie cuenta”. ¿El qué?
“Hacienda no busca fraude, busca incoherencias”, afirma en la red social LinkedIn. “Esta es la clave para entender cómo funciona el sistema hoy”.
A continuación, Baena explica cuál es ese funcionamiento en la actualidad. “La mayoría imagina a Hacienda como alguien revisando caso por caso, buscando errores grandes o comportamientos sospechosos”, arranca su explicación.
Pero matiza que “la realidad es distinta. Lo primero que analiza el sistema es si tus datos encajan entre sí”. ¿Qué quiere decir con esto?
Pues que Hacienda lo que hace es poner el foco en lo que declaras, lo que declaran terceros sobre ti, lo que aparece en bancos, lo que has hecho otros años, y lo que es normal en tu sector.
Con todos estos ingredientes en la coctelera, “cuando algo no cuadra, no se habla de fraude. Se habla de riesgo. Y ese riesgo es lo que determina si un caso se revisa o no”.
Y los contribuyentes deben saber que Hacienda tiene hasta 2030 para avisarnos de los fallos cometidos en la declaración de este año. Sin embargo, no suele dejar el trabajo para última hora, y antes de que finalice 2026, enviará ya estas misivas a miles de contribuyentes.
