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Las claves

A enero de 2026, España alcanzaba 2,4 millones de personas inscritas como paradas en las oficinas del SEPE. Un incremento de cerca de 30.000 personas en relación a diciembre.

Por ello, para evitar que muchos desempleados opten por trabajos con peores condiciones que seguir en el paro, el pasado año se introdujo una ayuda conocida como Complemento de Apoyo al Empleo.

Sin embargo, de cara a este año 2026, su aplicación pasa a ser automática para quienes están cobrando una prestación contributiva y comienzan a trabajar.

Compatibilizar ayuda con salario

El Complemento de Apoyo al Empleo (CAE) es una herramienta diseñada para facilitar que los desempleados puedan incorporarse al mercado laboral sin perder completamente sus ingresos por prestaciones o subsidios.

Su objetivo es compensar la diferencia entre lo que se percibe por trabajar y la ayuda pública, permitiendo un tránsito más seguro hacia el empleo.

A partir de 2026, este mecanismo se consolida como el principal instrumento de compatibilidad entre paro y trabajo, con importantes novedades que simplifican su acceso.

El CAE se aplica tanto a la prestación contributiva como a los subsidios, aunque con diferencias en las condiciones y cuantías.

En la prestación contributiva, pueden acceder quienes tengan un derecho inicial superior a 12-14 meses y hayan percibido al menos 9 meses de paro antes de comenzar un nuevo empleo por cuenta ajena.

Los contratos pueden ser a jornada completa o parcial, siempre que los ingresos no superen ciertos límites respecto al IPREM. La cuantía del complemento busca equilibrar la transición.

Por ello, en los primeros meses, para un empleo a jornada completa, puede alcanzar aproximadamente 480 euros al mes (equivalente al 80% del IPREM) y posteriormente disminuye gradualmente según la duración del contrato y la jornada laboral.

En los subsidios, el SEPE establece tablas de importes fijos que dependen del trimestre del subsidio y de la jornada del contrato.

Por ejemplo, durante el primer trimestre, un trabajador a jornada completa puede percibir un complemento de 480 euros, mientras que a jornada parcial las cuantías se ajustan a 450, 420 o 360 euros.

Con el avance de los trimestres, las cuantías se reducen progresivamente, llegando a valores mínimos de entre 120 y 30 euros.

En todos los casos, el CAE tiene un límite de 180 días (seis meses) por etapa, y cada día que se cobra consume un día de la duración restante de la prestación o subsidio.

Las novedades de 2026 son especialmente relevantes. El CAE sustituye al antiguo modelo limitado a contratos a tiempo parcial y pasa a ser el mecanismo principal de compatibilidad.

Además, en muchos casos, el SEPE aplica el complemento de oficio: el beneficiario únicamente debe comunicar el alta laboral, y si no desea consumir días de prestación mientras trabaja, puede renunciar al CAE.

Esto simplifica considerablemente la tramitación, reduciendo la burocracia y asegurando un acceso más ágil a la ayuda.

Por tanto, el CAE permite compatibilizar empleo y prestaciones de manera estructurada, evitando que la vuelta al trabajo suponga una pérdida abrupta de ingresos.

La reforma de 2026 refuerza su papel como herramienta central de transición laboral, favoreciendo que los desempleados puedan reincorporarse al mercado de trabajo con seguridad económica y continuidad en sus ingresos.