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Las claves

Tener ahorros y no saber qué hacer con ellos es una situación más común de lo que parece en España. Miles de personas mantienen su dinero inmóvil en la cuenta corriente por miedo a perderlo, a equivocarse o a no entender bien cómo funciona la inversión.

Sin embargo, dejar el dinero parado no es una opción inocua. La inflación reduce su valor año tras año y convierte el ahorro en una pérdida silenciosa. Por eso cada vez más personas buscan alternativas para mover su capital sin asumir riesgos descontrolados.

En este contexto, el inversor inmobiliario Pau Antó ha explicado cuál sería su estrategia si hoy tuviera 30.000 euros en el banco y quisiera hacerlos crecer con rapidez, pero con un método estructurado y repetible.

Antó insiste en que no se trata de buscar pelotazos ni inversiones milagro. El objetivo es utilizar el dinero como palanca para generar nuevas oportunidades, sin comprometer todo el capital y con margen de maniobra si algo no sale como se espera.

El error de esperar demasiado

Uno de los fallos más habituales, según el inversor, es esperar el “momento perfecto”. Muchas personas creen que necesitan más dinero, más conocimientos o un mercado ideal para empezar, y mientras tanto no hacen nada.

Para Antó, ese planteamiento es un error. Explica que la clave no está en la cantidad inicial, sino en la capacidad de tomar decisiones y ejecutar una estrategia concreta. Tener 30.000 euros ya permite acceder a operaciones que otros ni siquiera contemplan.

De hecho, recuerda que cuando él comenzó en el sector inmobiliario no disponía de grandes ahorros. Sus primeras operaciones se apoyaron en capital ajeno, pequeñas inversiones y activos que otros descartaban por no parecer atractivos.

Con el tiempo, esa forma de trabajar le permitió encadenar operaciones, ganar experiencia y aumentar el volumen. Hoy acumula cientos de transacciones y defiende que el mayor riesgo no es invertir, sino no hacerlo nunca.

La estrategia para duplicar 30.000 euros

La base de su planteamiento es sencilla. Con 30.000 euros no recomienda comprar una vivienda cara ni inmovilizar todo el dinero en una sola operación. La prioridad es proteger el capital y usarlo de forma inteligente.

Una de las fórmulas que más repite es la de comprar, reformar y vender. Según explica, con unos 25.000 euros bien utilizados se puede cerrar una operación que deje un beneficio similar al capital inicial.

El dinero no se destina solo a la compra. Parte se utiliza como entrada, otra para una reforma ajustada y el resto para gastos e imprevistos. La clave está en detectar inmuebles mal gestionados o con margen de mejora evidente.

Este tipo de operaciones no se plantean a largo plazo. El objetivo es rotar el capital, recuperar la inversión lo antes posible y volver a empezar con una base mayor. Así es como, según Antó, se acelera el crecimiento.

Eso sí, insiste en que no todas las viviendas sirven. Hay que analizar bien la zona, los costes reales y la demanda. Comprar barato no basta si luego no existe salida en el mercado.

Invertir en inmobiliario sin comprar vivienda

Una de las ideas que más llama la atención en su discurso es que no siempre hace falta comprar un inmueble para ganar dinero en el sector inmobiliario. Existen modelos que permiten generar ingresos sin asumir grandes riesgos.

Uno de ellos es la gestión de viviendas de terceros. Se trata de localizar propietarios que no quieren o no saben gestionar sus inmuebles y ofrecerles ese servicio a cambio de una parte de los ingresos.

En este modelo, el inversor no compra la vivienda, pero se encarga de optimizarla. Puede gestionar alquileres por habitaciones, alquiler turístico o alquiler tradicional, dependiendo del tipo de inmueble y de la zona.

Los ingresos no parecen espectaculares al principio, pero Antó subraya que la fuerza está en el volumen. Gestionar varias viviendas puede generar ingresos recurrentes sin necesidad de endeudarse.

En algunos casos, explica, es posible ganar entre 150 y 300 euros mensuales por habitación gestionada. En alquiler turístico, la cifra puede ser mayor, aunque también implica más dedicación.

Usar dinero de otros para escalar

Otra de las estrategias que defiende es la compra, reforma y venta utilizando capital de terceros. Es una fórmula habitual entre inversores experimentados y permite multiplicar operaciones sin inmovilizar el propio dinero.

El planteamiento es simple. Una persona aporta el capital y el inversor aporta el conocimiento, la gestión y la ejecución. Los beneficios se reparten según lo pactado previamente.

En algunos casos se ofrece una rentabilidad fija al inversor. En otros, se divide el beneficio final. Antó asegura que este modelo permite generar beneficios importantes si se estructura bien y se gestiona con transparencia.

Eso sí, advierte de que no es una vía para principiantes absolutos. Antes de manejar dinero ajeno es imprescindible dominar los números, conocer el mercado y tener un historial mínimo de operaciones propias.

Cuando se hace correctamente, este sistema permite escalar rápido. Según el tamaño del inmueble y la operación, los beneficios pueden ir desde los 25.000 hasta cifras mucho más elevadas.

Otras fórmulas para generar ingresos

Además de la vivienda tradicional, Antó menciona otros modelos relacionados con el uso de espacios. Uno de ellos es la gestión de coworkings, alquilando un local y subalquilándolo por despachos o salas.

Otra opción es la gestión turística de viviendas que solo se usan unas semanas al año. El gestor se encarga de la explotación y se queda con un porcentaje de los ingresos, normalmente entre el 20% y el 25%.

También destaca el modelo de alquilar una vivienda y subarrendarla por habitaciones, una estrategia que requiere poco capital inicial y puede generar rentas mensuales interesantes si se hace en zonas con demanda.

En todos los casos, insiste en la misma idea: no se trata de improvisar, sino de entender el modelo, hacer números y ejecutar con disciplina.

Pensar en términos de sistema

Más allá de una operación concreta, Pau Antó defiende pensar en términos de sistema. No basta con una buena inversión aislada. Lo importante es crear un método que se pueda repetir una y otra vez.

Duplicar 30.000 euros no es el final del camino, sino el principio. El verdadero salto se produce cuando el capital empieza a trabajar de forma continua y se reinvierte de manera inteligente.

Para el inversor, el mayor error es gastar los primeros beneficios en consumo. La clave está en reinvertir, proteger el capital y seguir escalando con cabeza.

En definitiva, su mensaje es claro. Tener 30.000 euros en el banco ya es una oportunidad. La diferencia entre perder poder adquisitivo o multiplicarlo depende, según Antó, de atreverse a mover ficha con una estrategia clara.