Las claves
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El mercado inmobiliario en España atraviesa un momento realmente complicado, haciendo que para muchos ciudadanos sea inviable pagar el alquiler de un inmueble, especialmente entre los más jóvenes.
De hecho, hay quienes prefieren vivir más alejados de su puesto de trabajo y recurrir cada día al uso del transporte público o privado, e incluso acudir andando a la oficina. Sin embargo, hay casos aún más llamativos, como es el caso de Julia Sintes, que vuela cada día de Mahón a Mallorca para trabajar.
En su caso, se desplaza entre islas porque reside en Mahón (Menorca), pero trabaja en Mallorca como animadora en un hotel. Su caso no es aislado, ya que el alquiler se ha convertido para muchas personas en un lujo que no pueden asumir.
Con un déficit estimado de unas 600.000 viviendas en España para poder responder a la demanda existente y unos precios que en muchos de los casos superan el 40% del salario mínimo, son miles las personas que tienen que buscar alternativas.
Precios imposibles en Mallorca
El mercado de la vivienda está atravesando un momento complicado en la actualidad, provocando que los precios estén por las nubes y, lejos de bajar, sigan creciendo, aunque lo hacen de una forma más sostenida que en los últimos años.
Encontrar un hogar digno en el que vivir sin dejarse en él parte del sueldo mensual se ha convertido en una utopía para miles de españoles. De hecho, el precio medio roza los 2.000 euros por metro cuadrado a nivel nacional, aunque la cifra es notablemente superior en grandes núcleos urbanos y los archipiélagos.
Julia Sintes ha aprovechado su paso por laSexta Xplica para contar su caso, donde ha indicado que, con su salario, no se puede permitir el alquiler de una habitación en condiciones mínimas, y por ello le sale más rentable tomar un vuelo diario en avión a Mallorca para trabajar.
"No puede ser que alguien no pueda acceder a una vivienda simplemente porque falten recursos", lamenta una Julia que destaca que, gracias a su condición de residente, dispone de un descuento del 75% en vuelos, una bonificación que le permite pagar solo el 25% de la tarifa base.
Esto significa que puede desplazarse desde Mahón a Mallorca y viceversa por unos 15 euros. De esta forma, su gasto mensual por desplazamientos aéreos rondaría los 300 euros, que, aunque pueda parecer mucho, sigue siendo más barato que buscar una vivienda en la isla más poblada del archipiélago balear.
"Yo ahora mismo no puedo permitirme un hogar en Mallorca. Una simple habitación ya cuesta 500 euros al mes, sin contar la fianza ni el aval", destaca Julia.
La crisis de la vivienda en Baleares
La vivienda sigue siendo uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los españoles, generando un enorme malestar social y pudiendo apreciarse cómo las medidas adoptadas no acaban de surtir efecto.
En el caso de Baleares nos encontramos con una problemática que es aún mayor que la de otros puntos del país, tras un segundo trimestre de 2025 en el que el precio de la vivienda se disparó cerca de un 12%, consolidando una tendencia que coloca al archipiélago en una posición única en el panorama inmobiliario nacional.
Según el último informe de CaixaBank Research, los precios han aumentado un 30,7% en términos nominales con respecto al máximo de 2007, el mayor encarecimiento del país junto a Málaga. Baleares no solo ha superado la burbuja anterior, sino que está en una nueva fase de presión sostenida en el tiempo.
En dicho informe podemos encontrar una combinación de factores que están provocando esta tensión en el mercado inmobiliario. Entre ellos se encuentran el déficit acumulado de vivienda, el auge de la demanda por parte de inversores y compradores extranjeros y el gran crecimiento del mercado de lujo.
Actualmente, los compradores extranjeros adquieren cuatro de cada diez viviendas vendidas en las Islas Baleares, lo que deriva en un gran problema para los ciudadanos nacionales que quieren tener acceso a un inmueble, pero que no se lo pueden permitir por su encarecimiento.
A todo ello se suma el crecimiento demográfico de las islas, donde cada año se incorporan unos 15.000 nuevos residentes, todo ello dentro de un territorio que es limitado, en el que la oferta residencial es rígida y donde hay un pequeño margen físico para poder absorber el crecimiento de población.
La sobrepoblación está teniendo un impacto directo en el mercado de la vivienda, dado que más residentes en Baleares llevan asociada una mayor demanda inmediata en alquiler y compra, todo ello dentro de un mercado ya de por sí tensionado.
El resultado de todo ello es un mercado altamente competitivo, en el que la capacidad adquisitiva del exterior no hace más que desplazar a la población local, llevando a que sea cada vez más complicado vivir en las islas.
Aunque se ve afectada toda la población, los jóvenes son los mayores damnificados, pues solo se pueden permitir, en solitario, una vivienda de apenas 17 metros cuadrados. Esto significa que los nacidos en las islas tienen menos posibilidades de emanciparse que quienes llegan desde fuera.
Por lo tanto, nos encontramos ante una presión económica, social y territorial que, al menos por el momento, no parece que vaya a tener una solución inmediata, tal y como denuncian muchos de los residentes en Baleares.
