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Las claves

Hay un dicho español que dice que las prisas son malas consejeras. Y, si ponemos el foco en la vivienda, puede además hacer perder miles de euros a los compradores. “Hay una necesidad de compra muy fuerte y mucha gente se lanza a comprar impulsivamente para no perder la vivienda” explica Ricardo Gulias, consejero delegado de RN Tu Solución Hipotecaria.

Ese afán por conseguirlo rápido hace que muchas personas se apoyen en recomendaciones genéricas, experiencias ajenas o, incluso, en herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT.

“Resultado? “Operaciones que fracasan antes de empezar, pérdidas económicas y una falsa sensación de seguridad”, añade Gulias. Todo esto en un mercado inmobiliario marcado por la escasez de oferta, la urgencia por comprar y precios en máximos.

Operaciones fallidas

Fruto de esta situación de ‘ansiedad’, está comenzando a darse un fenómeno: se entregan señales o arras sin haber estudiado antes la operación hipotecaria. “Se confía en lo que hizo un amigo, en lo que escucharon hace un año o en lo que dice ChatGPT”, apunta Gulias. Y luego no lo aprueban las entidades.

Además, se está dando otra situación: familias que quieren vender su vivienda actual para comprar otra mayor, lo que incrementa la ansiedad del comprador. “Si tengo una vivienda de dos habitaciones y quiero cambiar a una más grande, pero no la encuentro, ese movimiento se bloquea. Y aun así, la gente sigue comprando porque tiene necesidad”, explica Gulias.

El problema, subraya, no son tanto los tipos de interés, sino los criterios de riesgo de las entidades y la complejidad real de cada perfil financiero.

“Una IA puede darte información general, pero no analiza tu endeudamiento real, tu tipo de contrato, tu estabilidad laboral ni las políticas internas de cada banco. Eso solo lo hace un profesional que conoce el mercado y a las entidades” insiste el consejero delegado.

¿Resultado de este cóctel? Cada vez hay más casos de compradores que pierden dinero antes incluso de firmar una hipoteca.

“Muchas operaciones fallan antes de empezar. La gente entrega arras sin una preaprobación, pensando que no habrá problema, y luego descubre que el banco no financia, o no en esas condiciones. El coste puede ser de decenas de miles de euros”, advierte Ricardo Gulias.

Y concluye remarcando que el error más común es buscar la vivienda primero y la hipoteca después y la solución no es pedir más financiación ni buscar trucos: “La solución es un estudio hipotecario previo que determine cuál es la cuota óptima para vivir”.