Las claves
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Tener una planta, un paragüero, una alfombra o un pequeño mueble frente a la puerta de casa es algo bastante común.
Muchas personas lo hacen para darle un toque personal al rellano o para que su entrada se vea más bonita.
Sin embargo, aunque parezca un detalle sin importancia, en los edificios de vecinos esto no está permitido por ley y puede traer problemas con la comunidad.
En España, la Ley de Propiedad Horizontal es la norma que regula la convivencia en los edificios donde hay varios propietarios. Esta ley deja claro que cada vecino puede hacer cambios dentro de su vivienda, siempre que no afecten a la estructura del edificio ni molesten a los demás.
Pero la cosa cambia cuando hablamos de zonas comunes, como los rellanos, los pasillos, las escaleras o el portal. Según el artículo 7 de esta norma, estos espacios son de todos, no de una sola persona, y no se pueden modificar por cuenta propia.
Esto significa que no está permitido colocar macetas, zapatos, bicicletas, carritos de bebé u otros objetos en el rellano sin el permiso de la comunidad.
Y es que aunque el objeto sea pequeño, puede estorbar el paso, dificultar la limpieza o romper la imagen del edificio.
Además, en caso de emergencia, cualquier obstáculo en las zonas comunes supone un riesgo y puede dar lugar a una reclamación contra la comunidad, que incluso podría quedarse sin cobertura del seguro si se demuestra un uso indebido del rellano.
Así, antes de poner cualquier adorno fuera de tu puerta, lo más recomendable es revisar las normas internas de la comunidad, ya que en muchos edificios ya se especifica que no se pueden dejar objetos en las zonas comunes.
Si no hay nada escrito, según detalla la abogada Rocío Galván a EL ESPAÑOL, se puede plantear el tema en una reunión de vecinos para pedir permiso y normalmente, estas decisiones se toman por mayoría simple.
Y es que si un vecino coloca objetos en el rellano sin autorización y la comunidad se lo pide que los quite, lo normal es que tenga que retirarlos. Si se niega, el presidente de la comunidad, con el respaldo de los vecinos, puede iniciar acciones legales.
En esos casos, un juez puede ordenar que se retiren los objetos y, si ha habido daños o problemas, incluso puede haber sanciones.
Por lo que para evitar posibles discusiones, quejas o incluso este tipo de problemas legales, lo más sencillo para todos es pedir permiso antes y respetar las normas del edificio.
