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Las claves

“El ciclo inmobiliario iniciado en 2014 habría finalizado en 2024”. Esta es una de las principales conclusiones del informe de coyuntura y predicciones para 2026 de UVE Valoraciones. ¿Y por qué se caracteriza el nuevo ciclo?

Según la sociedad de tasación, estará marcado “por la escasez estructural de vivienda, la reactivación gradual de la producción y varios años de crecimiento de precios”. Precios que seguirán aumentando en 2026, aunque a un ritmo más moderado que en 2025.

“Las previsiones para 2026 apuntan a una desaceleración del crecimiento de los precios, pero no a una bajada”, afirma Germán Pérez Barrio, presidente de UVE Valoraciones.

Y añade: “Los datos no muestran desequilibrios comparables a los de ciclos anteriores y confirman que las tensiones actuales responden, principalmente, a la insuficiencia de oferta en determinadas áreas”.

Desde su punto de vista, “la limitada capacidad de crecimiento del sector, los plazos asociados a la gestión urbanística y a la concesión de licencias, así como la falta de estabilidad en la inversión a largo plazo, condicionan la respuesta de la oferta”.

Corregir desequilibrios

Para corregir esta situación, Germán Pérez Barrio considera que “avanzar en procesos más eficientes y reducir los tiempos administrativos resultaría clave para aliviar estos desequilibrios”.

Volviendo al estudio de UVE Valoraciones, el mismo apunta a un déficit acumulado de vivienda superior a las 800.000 unidades. Y son las grandes ciudades y las zonas turísticas donde es más acentuado.

Todo ello porque, según apuntan, “España lleva más de quince años construyendo muy por debajo de las necesidades estimadas para equilibrar oferta y demanda, situadas entre 200.000 y 250.000 viviendas anuales”.

Y eso se ha traducido en lo que denominan como “tensiones persistentes” tanto en el mercado de compraventa como en el del alquiler.

Si ponemos el foco en el precio de la vivienda, y con los datos del INE y del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, el precio de la vivienda registró en 2025 incrementos anuales de entre el 12% y el 13%.

Dichos precios han venido impulsados, principalmente, por la escasez de oferta en grandes ciudades y zonas turísticas.

Y pese a la intensidad de estas subidas, el desfase entre precios y PIB en términos reales se situó en el 14,4% en el tercer trimestre de 2025. Se trata de un nivel claramente inferior a los máximos alcanzados en ciclos anteriores, como el 47,3% de 2006 o el 36,1% de comienzos de los años noventa.

El análisis de la sociedad de tasación, asimismo, identifica la insuficiencia de oferta como el principal factor estructural que explica las tensiones del mercado residencial.

Previsiones para 2026

La producción de vivienda nueva se mantiene desde hace años muy por debajo de las necesidades estimadas, lo que ha dado lugar a un déficit acumulado que UVE Valoraciones sitúa por encima de las 800.000 viviendas a finales de 2024.

Dicho desequilibrio no es generalizado, sino que se concentra en 19 provincias y sólo en 17 de ellas de forma significativa.

Para 2026, las previsiones de la sociedad de tasación sitúan el crecimiento en el 4% según el modelo de UVE y en el 6,2% según el modelo de la AEV (Asociación Española de Análisis de Valor), con una moderación adicional prevista para 2027.