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Las claves

Hay un dicho muy popular en España que dice que todo lo que sube baja. Y eso es lo que le ha ocurrido al oro que, tras registrar su máximo histórico, vio cómo el viernes 30 de enero sufrió la mayor caída desde 1983.

Y todo tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de nombrar como presidente de la Reserva Federal (Fed) a Kevin Warsh.

En concreto, la caída fue del 9,5% hasta los 4.883,62 dólares por onza. Un día antes, había llegado a su máximo histórico, es decir, a 5.592,82 dólares.

Problema fundamental

Ante esta situación, las dudas pueden surgir en aquellas personas que se han decidido a invertir en uno de los activos que se conocen como valores refugio: el oro. “El oro no te va a salvar, te va a atrapar”, afirma Enrique García, CEO de People of the Cloud, a la par que inversor, en LinkedIn.

En su análisis, no duda en afirmar que “si estás comprando oro ahora mismo porque está en ‘máximos históricos’, no eres un inversor inteligente. Eres parte del FOMO”. ¿Y qué es el FOMO?

Se trata de un acrónimo inglés (Fear of Missing Out), o lo que es lo mismo, ‘miedo a perderse algo’. Se trata de un fenómeno psicológico que se caracteriza por un inquietud constante relativa a que otros estén viviendo experiencias gratificantes mientras uno está ausente.

Hecha esta aclaración, Enrique García pregunta acerca de los motivos que han llevado al oro a máximos. “No responde a fundamentos económicos sanos. Responde al pánico geopolítico y a la desconfianza en los bancos centrales”, apunta.

Y añade: “¿Qué va a pasar cuando la música pare? El oro tiene un problema fundamental: no produce nada. No da dividendos, no genera flujo de caja, no innova. Es una roca”.

Por eso, y desde su punto de vista, “cuando el miedo se disipe (y siempre lo hace) y las tasas de interés se ajusten, veremos una corrección brutal”.

De ahí que no dude en remarcar que “los que compraron en la cima pensando que se protegían de la inflación se quedarán con un activo estancado durante años, mientras la tecnología y las empresas productivas siguen creciendo”.

Con todos estos argumentos, concluye diciendo que “comprar oro hoy es admitir que no tienes mejores ideas para tu dinero. Es la apuesta del pesimista. ¿Es el oro realmente ‘dinero real’ o es solo la burbuja más antigua de la historia que estamos a punto de ver estallar otra vez?”.