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Las claves

Hasta hace poco era habitual entrar en un bar o restaurante, pedir un café, bocadillo o una ensalada y recibir sobres de azúcar, de ketchup o pequeños envases de aceite de oliva.

Sin embargo, estos formatos tienen los días contados en la hostelería. No desaparecen los productos, sino la manera de servirlos.

A partir del próximo verano entrará en vigor el nuevo reglamento de la Unión Europea que afectará a las monodosis de un solo uso, con el objetivo de avanzar hacia un modelo de consumo más sostenible y basado en envases reutilizables.

Cambian las normas en la hostelería

La Unión Europea ha decidido tomar medidas contra uno de los símbolos más cotidianos de la cultura del usar y tirar: las monodosis de un solo uso en hostelería.

A partir del 12 de agosto de 2026, bares, restaurantes y cafeterías deberán asumir un cambio tan simple en apariencia como profundo en sus implicaciones prácticas: los sobre y mini-envases desaparecerán de la mesa cuando el consumo se realice en el propio local.

La medida forma parte del Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) y supone el primer paso contundente contra este tipo de formatos en el sector de Hoteles, Restaurantes y Catering (HORECA).

El mensaje es claro: no se trata aún de una prohibición absoluta, sino de sacar las monodosis del servicio en sala, allí donde su uso resulta más difícil de justificar desde el punto de vista ambiental.

Ahora bien, ¿qué productos se ven afectados por esta regulación? Desde esa fecha, no podrán ofrecerse en envases de un solo uso productos tan habituales como el ketchup, la mayonesa, la mostaza y otras salsas, así como aceite, vinagre, aliños y aderezos.

Tampoco estarán permitidos los sobres de azúcar o edulcorantes, ni las monodosis de mantequilla, mermeladas, leche o nata para el café, entre otros condimentos equivalentes.

Sin embargo, cabe recalcar que la clave está en el contexto del consumo: la prohibición solo afecta a la comida y bebida que se consume en el local.

Es decir, no se podrá colocar un sobre de azúcar junto al café servido en mesa, ni entregar una mini-botella de aceite para aliñar una ensalada en sala.

La normativa afecta a bares, restaurantes, cafeterías, hoteles con servicio de restauración y catering que operen in sito. No obstante, el reglamento contempla excepciones relevantes.

En centros sanitarios y asistenciales como hospitales, clínicas o residencias, las monodosis podrán seguir utilizándose por razones higiénicas o médicas.

Además, los servicios de comida para llevar y a domicilio quedan fuera de esta primera fase: los sobres seguirán permitidos, siempre bajo los criterios de sostenibilidad que marca el PPWR.

De ese modo, en la práctica los establecimientos deberán sustituir los sobres y mini-botes por envases reutilizables o formatos colectivos: aceiteras y vinagreras rellenables, azucareros, saleros, dispensadores de salsas o jarras de leche.

Y, sobre todo, deberán garantizar que no se colocan ni se entregan monodosis de un solo uso en mesa cuando el consumo sea en sala. El cambio obligará así a reorganizar rutinas, protocolos de limpieza y control sanitario.

Eso sí, importante mencionar que agosto de 2026 no es un punto final, sino un punto de partida.

A partir de ahí, la UE prevé ampliar progresivamente el alcance de la prohibición hasta llegar en 2030 a una eliminación generalizada de las monodosis de plástico de un solo uso en la hostelería.

La monodosis se convierte así en uno de los próximos frentes de la transición ecológica europea. Un cambio pequeño, pero significativo hacia un modelo de consumo diferente y más sostenible.