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Las claves

Desde que la humanidad dejó atrás el trueque, el dinero en efectivo (primero en monedas y más tarde en billetes) se convirtió en la principal forma de pago en los intercambios y compras.

Sin embargo, con la llegada de la era digital, su uso cotidiano ha ido reduciéndose poco a poco, cediendo terreno a los pagos con tarjeta, el móvil o las aplicaciones de banca electrónica.

Por ello, con la idea de frenar el blanqueo de capitales y el fraude fiscal, la Unión Europea se prepara para introducir un nuevo límite en los pagos en efectivo, que afectará directamente a las operaciones de mayor valor.

La UE cambia las normas

A partir de 2027, la Unión Europea establecerá un nuevo límite máximo para los pagos en efectivo: 10.000 euros por operación.

La medida, contemplada en el Reglamento (UE) 2024/1624 contra el blanqueo de capitales, no pretende "eliminar" el efectivo, sino restringir su uso en grandes transacciones para dificultar el fraude, la evasión fiscal y el lavado de dinero.

Concretamente, cualquier compra o venta de bienes y servicios por encima de 10.000 euros no podrá realizarse legalmente en billetes.

En esos casos, será obligatorio recurrir a medios trazables: transferencias bancarias, pagos con tarjeta, cheques nominativos u otros métodos que dejen un registro.

Este límite se aplicará a toda la UE a más tardar en el verano de 2027, tres años después de la entrada en vigor del reglamento. Es importante subrayar que el tope europeo es un máximo, y cada país puede establecer límites más estrictos.

De hecho, España ya prohíbe pagos en efectivo de más de 1.000 euros cuando una de las partes es un empresario o profesional, según la Ley Antifraude 11/2021. Para particulares no residentes, el límite es de 10.000 euros.

Esto significa que, en la práctica, el cambio europeo no modificará la normativa española vigente: las compras de alto valor entre empresas y profesionales seguirán sujetas al tope de 1.000 euros, salvo que la legislación local cambie en el futuro.

Sin embargo, eso no es todo. El paquete de medidas contra el blanqueo también introduce obligaciones adicionales para pagos elevados en efectivo, como controles de identidad más estrictos a partir de cantidades de unos 3.000 euros, dependiendo del sector.

La idea es vincular siempre estas operaciones a una persona identificada, haciendo más difícil el movimiento de dinero negro sin dejar rastro.

No obstante, más allá de eso, el uso diario del efectivo no se ve afectado. Seguirás pudiendo pagar con billetes y monedas en el supermercado, el bar o la peluquería, así como guardar tus ahorros debajo del colchón.

La normativa no criminaliza el efectivo, sino que sanciona únicamente los pagos que superan los límites establecidos o que buscan eludir la identificación legalmente requerida.

Asimismo, tampoco cambian las obligaciones ya existentes para mover grandes cantidades de dinero entre fronteras: los ciudadanos deben declarar al cruzar con más de 10.000 euros en efectivo dentro o fuera de la UE.

Y aunque los bancos pueden pedir justificar el origen de grandes ingresos, en España no hay un tope legal para ingresarlos siempre que se pueda demostrar su procedencia.

El objetivo principal de estas medidas es armonizar las reglas en toda la Unión Europea y reducir el uso de billetes en operaciones de alto valor que podrían servir para blanquear dinero, financiar delitos o evadir impuestos.

Así, para el día a día de los españoles no afectará, solo a quienes realicen compraventas de alto importe, especialmente en países que no tenían límites.