Las claves
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Cuando una persona trabaja para una empresa, asume una serie de compromisos diarios: cumplir su horario, realizar su jornada laboral y, sorprendentemente, mantener una higiene personal adecuada.
Aunque pueda parecer que la ducha o la limpieza personal son asuntos estrictamente privados, la Justicia ha determinado que, en ciertos casos, la empresa sí puede intervenir.
El abogado laboralista Juan Manuel Lorente (@juanmalorentelaboralista) explicaba este principio a través del caso de un trabajador que fue despedido por, nada más y nada menos, no ducharse.
Despedido por no ducharse
En España, el despido está regulado por el Estatuto de los Trabajadores y puede producirse por distintas causas.
Entre ellas se encuentra el despido disciplinario, aplicable cuando el empleado incurre en incumplimientos graves como faltas de asistencia sin justificar, desobediencia o un rendimiento extremadamente bajo.
También puede ser por causas objetivas como motivos económicos, técnicos, organizativos o productivos, incluso mediante despido colectivo cuando afecta a un número determinado de empleados en un período concreto.
Más allá de estos supuestos tradicionales, existen situaciones que resultan inauditas. Una de ellas es la higiene personal. El abogado laboralista Juan Manuel Lorente explicaba el caso de un trabajador despedido precisamente por no ducharse.
"Tu empresa te puede despedir por eso. No es broma. Hace no mucho me llegó un cliente con una carta de despido y no me lo podía creer. La leí y directamente era porque el señor no se duchaba", aseguraba Lorente.
Según relata el abogado, el trabajador "tenía un aspecto de no ducharse y también un mal olor". Y añadía: "Tú imagínate el aspecto y el olor que tiene que tener una persona de estas características".
Pese a lo insólito del caso, Lorente señala que se trataba de un despido ajustado a derecho. "El ambiente que genera en el centro de trabajo es horroroso. No se puede trabajar al lado de una persona que no se ducha y parecerá muy tonto, pero no lo es", indicaba el abogado.
Por ello, Lorente recuerda que la higiene mínima no es solo una cuestión personal, sino también laboral: "La falta de higiene no es un tema personal, es un incumplimiento laboral cuando afecta al entorno de trabajo".
En esa misma línea, señala que "si tu conducta genera molestias, problemas de convivencia, mala imagen frente a clientes o riesgos para la salud, la empresa puede sancionarte e incluso despedirte".
No obstante, aclara que no es una decisión inmediata. Para que exista un despido por motivos higiénicos deben concurrir una serie de elementos: falta de higiene reiterada, advertencias previas de la empresa y un perjuicio real para la actividad laboral o para el resto de trabajadores.
"Todo eso puede justificar un despido disciplinario", explicaba el letrado. "El trabajo no es tu casa. La libertad personal termina donde empieza el derecho de los demás".
