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Las claves

Los empleados españoles que hayan cotizado 38 años y 3 meses se pueden jubilar a los 65 años, pero en el caso de que no se alcancen estos años trabajados tienen que esperar hasta los 66 años y 10 meses para poder retirarse con el 100% de la pensión.

Sin embargo, si se prejubilan, la Seguridad Social aplica una serie de coeficientes reductores que, en la práctica, supone una reducción de su pensión contributiva. Aunque también hay casos de mayores que no pueden acceder a la pensión ordinaria y se tienen que conformar con una nómina no contributiva.

Este es el caso de un jubilado sevillano que, tras 30 años y cuatro meses cotizados, cobra una paga no contributiva de 564 euros. No puede acceder a la pensión convencional, a pesar de haberse quedado muy cerca del mínimo de años trabajados. "Me la denegaron y no me dieron explicaciones", confiesa.

67 años y sin ingresos

En el podcast @akita.properties han entrevistado a este hombre de 67 años, quien ha explicado que cuando se jubiló no cobraba ninguna prestación y que por este motivo reclamó ante el Defensor del Pueblo, órgano dirigido actualmente por Ángel Gabilondo.

"Recurrí al Defensor del Pueblo porque estaba sin cobrar ningún tipo de pensión ni nada con 67 años ya cumplidos y gracias a que reclamé, me vino la paga no contributiva", revela el entrevistado.

Aunque la situación sigue siendo compleja para él, ahora puede respirar un poco porque durante unos meses estuvo sin percibir ningún tipo de ingreso. "El estar en la calle sin un céntimo es muy complicado", afirma.

Las pensiones no contributivas de jubilación en España sólo se pueden aprobar a beneficiarios residentes españoles que tengan 65 años o más y no tengan recursos suficientes, aunque no hayan cotizado o esta sea insuficiente.

Además, la cuantía orientativa se sitúa en torno a 7.905,80 euros al año, repartidos en 12 mensualidades y dos pagas extraordinarias como también disfrutan los mayores que cobran una pensión contributiva. Cuantía que también perciben los beneficiarios de las pensiones no contributivas de invalidez.

Así, el Estado invierte dinero público en ciudadanos que no han tenido la oportunidad de trabajar los años suficientes para acceder a un subsidio. No obstante, debido al déficit de la Seguridad Social, la retirada de la generación del baby boom y la falta de natalidad, el futuro del sistema de pensiones público está en peligro.