Hace dos décadas el Ayuntamiento de La Eliana constituyó el Foro Agenda 21 para que los vecinos le trasladasen propuestas para hacer más eficaz la gestión de los recursos públicos y del medio ambiente. Fernando D. R. fue uno de los primeros ciudadanos que se sumó a este órgano consultivo para mejorar la vida de todos los residentes en esta localidad valenciana con el simple y desinteresado gesto de implicarse en la toma de decisiones municipales. Las aportaciones que realizó forman parte de la impronta que dejó en el foro este hombre comprometido socialmente y que por desgracia el pasado 13 de febrero se convirtió en el primer fallecido en España por coronavirus.

Con la muerte de este valenciano comenzó el luctuoso cómputo de víctimas mortales que deja tras de sí la mayor tragedia sanitaria de este país desde la gripe de 1918. La pandemia de COVID-19 se ha cobrado más de 11.000 vidas por todo el territorio nacional: una cifra de cinco dígitos que esconde las trayectorias vitales que deja cada fallecido. El primero que jalona oficialmente esta terrorífica estadística es un paciente que murió en el Hospital Arnau de Valencia el 13 de febrero, tal y como anunciaron 20 días después la Consellería y el Ministerio de Sanidad. 49 días después de la primera muerte —cuando este jueves hemos superado la cifra de los 10.000 fallecidos EL ESPAÑOL indentifica al difunto número uno: se llamaba Fernando, era padre de tres hijos maravillosos, tenía 69 años y vivía en La Eliana.

“Era un ciudadano muy crítico que se involucraba en la gestión municipal”, resalta con cariño un miembro del Ayuntamiento de esta ciudad dormitorio de 18.235 habitantes, que está a veinte kilómetros de Valencia y donde Fernando fijó su residencia hace más de un cuarto de siglo. “Fue uno de los pioneros en el Foro Agenda 21”. El espíritu comprometido de Fernando (10 de enero de 1951) era el reflejo de una persona muy culta que estudió en los Escolapios y en la Universidad Politécnica de Madrid. “Participaba en casi todas las actividades culturales de La Eliana”.

Una de las primeras reuniones del Foro Agenda 21 de La Eliana en el que Fernando participó de manera activa cuando se constituyó.

Era habitual verle sentado entre el público en el Centro Sociocultural tanto para disfrutar de ‘Los clásicos del cine’ como para escuchar con atención cualquiera de las ponencias del ciclo ‘Alrededor de la ciencia’. “No fallaba ningún mes a la actividad ‘Libros en pantalla”, subrayan en el Club de Lectura L'Eliana al que acudía Fernando.

“Siempre fue uno de los usuarios más activos de la biblioteca municipal”. Era un lector insaciable y cada semana acudía a sacar algún libro que devoraba casi al mismo ritmo que preparaba alguno de sus viajes, otra de sus grandes pasiones. Precisamente un viaje a Nepal cuando Asia ya era un hervidero de coronavirus fue lo propició el fatal desenlace. Según explicó la familia, volvió del viaje con una picadura de garrapata. 



A Fernando le encantaba conocer sobre el terreno nuevas culturas Australia, Inglaterra... y siempre lo hacía desde la perspectiva de un hombre respetuoso con la naturaleza y la fauna. “Era habitual verle haciendo rutas por el Bosque de la Vallesa”, corroboran los miembros del Club de Montaña de La Eliana. Disfrutaba con largas caminatas por ese vergel enclavado en el Parque Natural del Río Turia.

Desde el club aclaran que Fernando no fue uno de sus socios, pero que allí tenía amigos por su afición al senderismo y el montañismo. De hecho, le gustaba publicar fotos suyas en su perfil de Facebook en las que aparecía coronando alguna cima. Valga como ejemplo de ello la espectacular imagen que compartió en julio de 2009, sentado contemplando el paisaje que le regalaba el punto más elevado de la Sierra de Mariola: El Montcabrer (1.390 metros de altura).

Su inseparable bicicleta

La conciencia sostenible de Fernando se plasmaba en gestos cotidianos como moverse en bicicleta por las calles de La Eliana (L'Eliana): una población caracterizada por contar con un casco urbano pequeño alrededor del cual se dispersan varias zonas residenciales que ponen de manifiesto el elevado nivel de renta que existe por habitante (35.303 euros) el cuarto mayor de la Comunidad Valenciana—. “Era un hombre que iba en bici de paseo a todas partes”, rememora un vecino que alguna vez coincidió con él en uno de sus locales favoritos: la cafetería Nit i Dia (Noche y Día).

El amor que sentía por sus tres hijos dos chicos y una chica le llevaba a hacer locuras como recorrer por carretera más de 2.000 kilómetros para plantarse en Reino Unido y visitar a uno de ellos. “Que tu padre venga a verte a Inglaterra es muy grande, pero que venga en coche desde España es más grande. Eres genial papá, nos vemos pronto”, comentaba con cariño uno de sus tres hijos en Facebook en un publicación fechada el 17 de noviembre de 2015.

Para su bella hija siempre tenía dulces palabras para regalarle el oído que ella correspondía dedicándole piropos hasta en las redes sociales. “Mi chico precioso”, le escribía esta veinteañera, en octubre de 2016, después de que su padre publicase una foto suya que demostraba su buen estado de forma tras culminar una ruta senderista, con bastante desnivel, en medio de una zona montañosa. También le caían múltiples halagos de sus sobrinos que le conocían como “tío Nano” y “tío Fer”, incluso de su exmujer con la que mantenía una relación cordial.

Su último viaje: Nepal

El gusto por viajar es algo que el cabeza de familia inculcó en sus descendientes, al igual que el interés por los libros, la música y los estudios superiores en la Universidad de Valencia. “El mediano de sus hijos hizo Arquitectura”, precisa una vecina. Otra de las características personales de Fernando era su vitalidad lo que, unido a su jubilación, no hizo otra cosa que espolear su interés por embarcarse en viajes internacionales. En noviembre de 2019 recomendó en su cuenta personal de Facebook una agencia especializada en la organización de excursiones a destinos exóticos.

A principios de este año voló a Nepal sin saber que a la postre se convertiría en su viaje póstumo. En La Eliana circulan dos teorías sobre los motivos por los que Fernando se embarcó rumbo a este país situado en la mágica cordillera del Himalaya, tal y como explican varios vecinos consultados por este diario. La primera tesis apunta a que este pensionista compró el vuelo para disfrutar de un territorio donde se encuentran dos de sus pasiones porque las agencias de viajes lo ofertan como el destino donde la cultura y la naturaleza se encuentran: templos, vida salvaje, el mítico Everest...

La otra hipótesis vincula el viaje con labores de voluntariado o una ONG: “Dicen que se desplazó a Nepal con fines de ayuda humanitaria”. La verdad sobre ese viaje que se produjo cuando en China ya galopaba sin control el COVID-19 solo la conoce su familia y hasta el momento guarda silencio porque este diario trató de entrevistarse con alguno de los familiares del difunto, pero no respondieron al ofrecimiento.

'Expediente X'

A partir de su regreso a España y su ingreso en el Hospital Arnau de Vilanova comienza el que bien podría definirse como el expediente X del departamento que dirige la consellera de Sanitat Universal i Salut Pública, Ana Barceló. Tanto sindicatos como personal sanitaro aseguran a EL ESPAÑOL que toda la plantilla del citado centro hospitalario de la capital del Turia tiene terminantemente prohibido consultar el historial de Fernando. “Dirección ha dicho que quién acceda a la historia clínica le abrirán un expediente”, subraya un sindicalista. “La Consellería ha dado orden de que no hablemos con ningún medio de comunicación bajo amenaza de expediente disciplinario”, corrobora un médico.

Hospital Arnau de Vilanova en la capital el Turia donde ingresó en dos ocasiones Fernando: los días 9 y 11 de febrero.

El motivo de ese secretismo se debe a que Fernando realizó dos ingresos distintos en el Hospital Arnau de la capital del Turia y, supuestamente, no se autorizó al personal médico a que se le practicase ninguna prueba para confirmar si era portador del COVID-19. “Se solicitó en varias ocasiones el coronavirus y Salud Pública lo denegaba porque no cumplía criterio”, según fuentes sanitarias.

El primer ingreso se produjo el 9 de febrero cuando este pensionista llegó por su propio pie a la puerta de urgencias del centro hospitalario con el siguiente cuadro clínico: dolor muscular, fiebre y tos. El diagnóstico: gripe. Horas después recibió el alta médica y Fernando regresó a La Eliana aquejado de un cuadro vírico.

El alta solo duró 48 horas

Pasadas 48 horas los síntomas se agravaron notablemente. Este jubilado, de 69 años, empezó a padecer problemas respiratorios y una fiebre tan alta que el 11 de febrero se vio obligado a regresar a la puerta de urgencias del Hospital Arnau. El personal sanitario le realizó diversas pruebas, entre ellas una radiografía, y de inmediato cundió la preocupación por el resultado de las mismas: pasó de tener una gripe a disnea y neumonía.

“Le pusieron un tratamiento antibiótico y no se le pudo revertir la insuficiencia respiratoria”, apunta el miembro de un sindicato. El día 12 empeoró su estado y lo ingresaron en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Arnau. El 13 de febrero murió allí y el personal médico conocedor de que el paciente había viajado recientemente a Nepal volvió a sospechar que el COVID-19 podría ser la causa real del deceso y volvió a solicitar que se le hiciera una prueba en la autopsia.

“Una vez fallecido se reiteró la petición de la prueba del coronavirus dos veces más, volviéndose a denegar con la justificación de que el paciente no había viajado desde zona de riesgo [China o Italia]”, añade otra fuente sanitaria. El día 27 de febrero el Ministerio de Sanidad cambió los protocolos estableciendo que se realizasen pruebas a todas las personas fallecidas en España antes de esa fecha y que presentasen cuadros de neumonía compatibles con el coronavirus. Solo entonces fue cuando se le realizó la prueba del COVID-19 a través de una necropsia.

El 3 de marzo la Consellería de Salut Pública y el Ministerio comunicaron a la opinión pública que en el Hospital Arnau de Valencia se había producido, el 13 de febrero, la primera muerte en España de un paciente positivo por coronavirus. Pocas semanas después se desató la pandemia con contagios y muertos en todas las autonomías españolas.

“Se supone que pudo ser el primer afectado por el COVID-19 en Valencia, pero no fue el caso diana del inicio de la epidemia en la comunidad porque todo comenzó con el famoso partido de Champions League (Atalanta-Valencia) en el que muchos aficionados se desplazaron a Italia”, reflexiona un prestigioso facultativo.

Preguntas sin responder

El anuncio del deceso por parte de las autoridades sanitarias hizo que cundiera el pánico en la plantilla del Hospital Arnau porque Fernando estuvo dos veces en urgencias entrando en contacto con otros pacientes y personal sanitario sin los protocolos de seguridad para evitar contagios. “Tengo un amigo en la UCI del Arnau. Me dice que lo notificaron a Salud Pública y les dijeron que no cumplía criterios y encima le tuvieron sin aislamiento ni nada. Cagada”, rezaba literalmente un mensaje que circuló por diversos grupos de WhatsApp de empleados del Sistema Valenciano de Salud.

El resultado de las pruebas practicadas al personal del Hospital Arnau que estuvo en contacto con Fernando no trascendió y Elena María Bastidas, portavoz del Grupo Parlamentario Popular, optó por presentar una batería de preguntas en las Cortes Valencianas solicitando al Consell que aclarase todos los interrogantes de este caso porque se había generado “alarma” entre el colectivo sanitario. “Solicitamos informe de la gerencia sobre este caso que determine la aplicación de los protocolos establecidos (...)”, exponía el escrito del PP.

La consellera de Sanitat Universal i Salut Pública, Ana Barceló.

Ninguna de las preguntas ha sido contestada por la Consellería de Sanitat Universal i Salut Pública porque la actividad parlamentaria cesó el 16 de marzo cuando entró en vigor el estado de alarma. El caso de Fernando sigue siendo una especie de expediente X. En el ámbito sanitario creen que este jubilado sufrió el contagio por coronavirus durante el viaje por el intinerario que siguen dos de las rutas más frecuentes para volar a Nepal: una de ellas sale del aeropuerto de Valencia haciendo escala en Frankfurt y China, mientras que la otra parte desde Madrid epicentro en España de la pandemia.

La tesis de la garrapata

En La Eliana no trascendió que el primer fallecido en España que dio positivo en COVID-19 era un vecino de esta localidad valenciana hasta pasado un tiempo y por pequeños detalles: como el hecho de que un familiar de Fernando se ocupase de acudir a la biblioteca a devolver los últimos libros que había sacado.

La preocupación entre los vecinos comenzó a extenderse porque en las redes sociales circularon comentarios de todo tipo sobre la posibilidad de que este pensionista hubiese contagiado a alguien del pueblo: “Al regresar del viaje, estuvo paseando en bici y comprando en el pueblo”. “Por la noticia que tengo de una amiga en común con la exmujer del fallecido, vino contagiado y posiblemente por la picadura de una garrapata” (...).

El reducido casco urbano de La Eliana en una foto de archivo, antes de que se decretara el estado de alarma.

Desde el Ayuntamiento aclaran que solo hay confirmados tres casos de coronavirus entre la población y no vinculan su origen con Fernando porque fueron muy posteriores. Un portavoz municipal explica que la familia sostiene que este pensionista falleció por las complicaciones derivadas de un cuadro infeccioso a raíz de la picadura de una garrapata que sufrió durante su viaje a Nepal. Sin embargo, la Consellería de Sanitat Universal i Salut Pública no contempla esa tesis: “A este señor se le complicó una neumonía y posteriormente, tras realizarle la necropsia, dio positivo en coronavirus”.

El citado portavoz del Consistorio resalta que “hubo malestar entre los familiares porque se sintieron estigmatizados y señalados por la enfermedad en La Eliana”. Esta fuente municipal también subraya que a todos los allegados a Fernando se les puso en cuarentena y se les realizó el test del coronavirus: “La familia dio negativo”. Ahora todos ellos afrontan el duelo y la honda tristeza que les causó la pérdida de este ser querido confinados en sus casas para frenar la progresión de la pandemia.

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