Los pasajeros del vuelo 2253 de la compañía Delta del pasado 19 de septiembre temieron lo peor. La cabina del avión en el que viajaban se había despresurizado, las mascarillas de oxígeno se habían descolgado del techo y caían en picado a más de 11.000 metros de altura.



Durante los siete agónicos minutos de caída libre, muchos de los pasajeros aprovecharon sus hipotéticos últimos momentos de vida para despedirse de sus familiares y seres queridos a través de sus teléfonos móviles. Afortunadamente, todo quedó en un susto y no hubo que lamentar ninguna víctima.



Este espectacular suceso tuvo lugar el pasado jueves durante el vuelo 2253 de la compañía americana Delta, que cubría el trayecto Atlanta-Ford Lauderdale.

"Empezamos a caer muy fuerte y luego las máscaras de oxígeno se accionaron desde la parte superior del avión. El caos se apoderó de todos", explicó Harris DeWoskin, uno de los pasajeros de aquel avión, a la cadena WFTS.

"Abracé a mi hijo"



Según relata el diario Clarín, este hombre utilizó el wifi del avión para contactar con su novia. "Había mucha gente a mi alrededor que estaba hiperventilando", detalló.

"Vuelo 2353. Dios bendiga al capitán y la tripulación. Tuve un vuelo de emergencia desde Atlanta a Fort Lauderdale. Se desplegaron máscaras de oxígeno y descendimos rápidamente y nos desviamos a Tampa. Le envié un mensaje de texto a mi esposa y a mi padre, las amaba. Le dije a mi madre que la amo y abracé a mi hijo", escribió este otro pasajero en Twitter nada más aterrizar el avión.

Por su parte, la compañía americana emitió un comunicado pidiendo disculpas por el susto que se llevaron sus clientes, y del que muy difícilmente podrán olvidarse: "Pedimos disculpas a nuestros clientes del vuelo 2353 de Atlanta a Fort Lauderdale, que se desvió a Tampa por precaución, y aterrizó sin incidentes después de una irregularidad en la presurización de cabina".

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