Irene Montero sale en Diez Minutos y Twitter se ha incendiado. La entrevista que la periodista Rosa Villacastín le ha hecho a la ministra se publicó el pasado sábado, pero no ha sido hasta este lunes cuando el grueso de los tuiteros han podido leer sus respuestas y ver el reportaje fotográfico que acompaña al texto. Con un vestido color crema y unas sandalias de cuña, la de Unidas Podemos posa sonriente en el interior de un lujoso edificio.

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Que una ministra de Podemos haya concedido una entrevista a una revista del corazón y que haya posado ante la cámara con una imagen distinta a la que conocemos de ella a diario ha provocado un sinfín de críticas, memes y burlas hacia Montero, que ya de por sí no despierta muchas simpatías en las redes sociales. Son varios los trending topic de esta jornada que han surgido a raíz de la publicación. 

Primeramente, el nombre de la revista. Diez Minutos continúa a estas horas siendo tendencia por la entrevista en la red social. Basta con echar un vistazo para constatar que la mayoría de los tuiteros citan la publicación para criticar y burlarse de la ministra:

La 'Preysler' de Galapagar

Las comparaciones son odiosas siempre, pero en Twitter están a la orden del día. Por eso no han tardado en surgir, entre los más ocurrentes, los primeros paralelismos entre Irene Montero e Isabel Preysler, una habitual de la prensa rosa:

Como una cosa lleva a la otra, llegamos al trending topic más surrealista de cuantos se han vinculado como Montero esta jornada: Ferrero Rocher. La marca de bombones que anunció hace años Preysler y cuya imagen está ligada al lujo también ha servido para que los tuiteros hiciesen de las suyas:

El ¿Rolex? de la ministra

No obstante, lo que más ha llamado la atención e indignado a partes iguales es el reloj que Irene Montero luce en su muñeca derecha. Y es que la mayoría está convencido de que se trata de un Rolex y, claro, se pone encima de la mesa una vez más el debate sobre los lujos y los dirigentes de izquierdas:

Esta era la primera aparición voluntaria de la ministra en la prensa rosa y, a juzgar por la lluvia de críticas y mofas, no nos extrañaría que fuese la última.