Los más talluditos de la sala recordarán todavía a Arturo Pérez-Reverte en su faceta de reportero de guerra. Seguramente muchos habrán leído sus andanzas con Márquez, su cámara, en Territorio Comanche; pero el tiempo y los derroteros tan distintos por los que se ha inclinado el escritor hacen que, a veces, aquel pasado sea casi una anécdota de abuelo cebolleta para muchos.

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Sin embargo, de vez en cuando, ocurre algo que nos devuelve a aquellos primeros coletazos de los noventa. A la guerra de Bosnia, la primera que muchos recordamos a todo color. Reverte estuvo allí jugándose el tipo para mandar sus magistrales crónicas entre bombas y las fotografías que ha desempolvado el fotoperiodista Gervasio Sánchez nos han hecho retroceder 30 años atrás.

Una serie de cuatro fotografías en las que se ve a Pérez-Reverte delante de la cámara, a los soldados, las viudas y los edificios destrozados de una ciudad que no volvería a ser la misma:

Reverte no tardó en adivinar de qué ciudad se trataba: Vukovar. Esta localidad ubicada al este de Croacia dio nombre a una batalla que duró 87 días. Un asedio que se produjo entre agosto y noviembre de 1991 donde se enfrentaron las tropas del Ejército Popular Yugoslavo junto a paramilitares serbios contra la Guardia Nacional Croata:

Sánchez había abierto con sus fotos el baúl de los recuerdos y ambos empezaron a hacer memoria...

Incluso a recordar a personas muy concretas, como el chico de la última foto, el militar del pelo largo:

Provocando cientos de reacciones entre los fans de Reverte, la conversación acabó, como suele ocurrir cuando dos viejos amigos se encuentran alrededor de unas fotografías, con la promesa de siempre:

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