La deshumanización empieza a ser uno de los grandes problemas de nuestra sociedad. Estamos tan acostumbrados a tener lo queremos encadenando un par de clics que cuando nuestros deseos no son órdenes acabamos mostrando nuestra peor cara. El caso que nos ocupa hoy es especialmente llamativo porque, además, sucedió en plena Nochebuena y de noche de paz tienen bien poco.

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Su protagonista parece que es inmune al espíritu navideño y no le ha parecido demasiado bien que ningún taxi estuviera disponible para él en la calle a las 1:00 horas del día 25 de diciembre cuando acabó de cenar en Zaragoza. Desconocemos si intentó conectar con la centralita para pedirlo directamente, pero lo que sí sabemos es lo que tuiteó muy indignado cuando llegó a casa de madrugada.

El usuario ha ocultado su cuenta de Twitter para no dejar rastro de sus mensajes en la red social, pero alguien hizo una captura de pantalla antes de que fuera demasiado tarde y quiso compartirlo con el resto de la humanidad tirando de ironía.

"No tienes escrúpulos"

Haciendo gala de una gran falta de empatía, el hombre narró su terrorífica experiencia con el gremio del taxi en la capital aragonesa al filo de las 4:25 horas del día de Navidad: "Zaragoza, Nochebuena: salgo de casa a la 1 AM y busco un taxi. Ni uno. Todos en su casa cenando y disfrutando de las ventajas de asalariado siendo autónomo. Vuelvo a casa a las 4 y me cruzo 10 libres. Por orgullo no cojo ninguno. ¿Entiende alguien pues el triunfo de UBER en Madrid?".

Por el contexto, nos inclinamos a pensar que se trata del típico prototipo de madrileño de adopción que vuelve al pueblo por Navidad, un perfil que hemos analizado en La Jungla en alguna que otra ocasión. Suponemos también que se ha cogido un rebote de narices saliendo a esas gélidas horas con la esperanza frustrada de ir calentito en un taxi. Pero nada de esto justifica sus palabras o, por lo menos, eso es lo que le han hecho saber una inmensa mayoría de tuiteros:

Desde aquí, desearle suerte la próxima vez que intente pillar un taxi en Zaragoza. No porque creamos que no lo vaya a lograr, sino para que ninguno de ellos lo reconozca.

[Más información: Guía para que no hagas el ridículo cuando vuelvas al pueblo esta Navidad]