Garganta La Olla es un municipio extremeño enclavado en la comarca de la Vera, a pocos kilómetros del Monasterio de Yuste. Con poco más de mil habitantes es conocido por su patrimonio -declarado Conjunto Histórico Artístico- por su maravilloso entorno natural y también, muy a su pesar, por las bromas a costa de su nombre

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El pasado 15 de abril Rubén López, un ingeniero de telecomunicaciones que reside en Madrid estaba pasando unos días en el pueblo. López, cuya familia paterna es de Garganta La Olla, fotografió varios de los lugares que visitaron y los compartió en su cuenta de Twitter. Entre ellos, también uno de los carteles con el nombre del pueblo con el mensaje "40 años borrando la P. 40 años los graciosos reescribiéndola". 

Mientras que el resto de sus fotos fueron retuiteadas en una o dos ocasiones, la broma del cartel fue compartida por más de 3.000 mil personas y otras 5.000 indicaron que les gustaba. "También me han dejado muchos comentarios", explica por teléfono a EL ESPAÑOL Rubén López, el autor de la foto. "Hay quienes se ríen y dicen que hubieran hecho lo mismo, quienes dicen que es una broma de niños y los que indican que en la imagen están representadas las dos Españas: la de los que ponen la 'P y la de los que la quitan". 

López, de 37 años, señala que el cartel de la foto está situado a la salida del pueblo, en una zona muy concurrida porque está cerca de una zona de baño. "Desde que tengo uso de razón recuerdo verlo así, con la 'P' escrita en negro. Y mi padre, que es de aquí, también", recuerda. "A él ya le da un poco igual, pero a mi me da rabia porque me gustaría poder sacar una foto en condiciones y no puedo. Con esa expresión la verdad que no apetece". 

Desde el Ayuntamiento corroboran el incordio: "En cuanto se pone un letrero nuevo o se corrige, llega el gracioso de turno a pintarla", señala en una conversación telefónica José Luis López, administrativo en el Ayuntamiento. Aunque es algo que ocurre muy a menudo y que molesta a los vecinos, no ha llegado al punto de que la corporación se plantee modificar el nombre. "Digamos que no es agradable pero, más allá de la anécdota tampoco es algo que interfiera en el día a día del pueblo", señala José Luis.  "No es bonito que el nombre del pueblo se asocie a eso, pero nada más".

Rubén sí que espera que la repercusión que ha tenido su foto sirva "al menos" para que la gente deje de pintar el cartel: "Es que me parece un acción de niños pequeños, es totalmente infantil, y el pueblo merece mucho la pena por su arquitectura, que recoge la tradición de la zona. Lo vista mucha gente en primavera cuando vienen a ver los cerezos en flor del Valle del Jerte". 

Garganta la Olla no siempre tuvo ese nombre. En la Edad Media era conocido como Ad Fauces por su ubicación entre dos gargantas. Sin embargo, no está solo en esto de las bromas por su nombre. En España hay muchas localidades con nombres peculiares y no todas siguen la misma estrategia. Mientras que algunos como Matajudios, Burgos, optaron por cambiarlo y zanjar la polémica, otros como Guarromán, en Jaén, hacen gala de ello liderando, por ejemplo, la Asociación Internacional de Pueblos con Nombres Feos, Raros y Peculiares.