Puede que no sepas de dónde ha salido, pero el día que la escuchaste ya no hubo marcha atrás. En los últimos meses, el "chic para mí, chic para ti" de Ms Nina es la banda sonora de tus días y el martillo pilón de tus noches debido a un anuncio. Y no hay manera de sacártela de la cabeza.

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Sin embargo, el verdadero mérito de la canción no es el ritmo pegadizo que actúa como un auténtico misil tierra aire en las noches de perreo, sino la expresión que, en plena era de la prosa cipotuda, ha quedado ya para la posteridad. Consta sólo de cuatro palabras, pero hoy podríamos afirmar que se encuentra a la altura de grandes lemas como el "I have a dream" de Martin Luther King o el "Pa k quieres saber eso" de Lory Money. "Claro-que-sí-guapi".

Tan prosaica como fascinante, tan tosca como magnética, es la respuesta perfecta. Un auténtico ibuprofeno del hablar cuyo increíble poder de conquista y expansión está provocando algunos estropicios. Si no, que se lo digan a La vecina rubia, insigne tuitera dónde las haya.

En nuestro caso, la sangre aún no ha llegado al río -tiempo al tiempo- pero no por ello dejamos de reconocer, como ella, que esta secuencia semántica se ha convertido en la frase de las frases. Una oración genial que, insistimos, es el mejor antídoto para las cosas de la vida.

Porque sirve para redimir nuestros pecados

Para tomarte la vida con humor

Para intentar llegar a un trato

Para odiar muy fuerte

Y para las cosas del querer

Para cobrarte alguna 'vendetta'

E incluso para advertir contra los malos

Porque está a la altura de los clásicos

Y porque el maldito 2016 habría sido un sinsentido sin esta frase

Así que...