El Restaurante Café La Raza abre sus puertas en la ubicación del clásico Bar Citroën, en el parque de María Luisa. La firma de restauración sevillana considera que el regreso al parque es “poner las cosas en su sitio”.
La Raza tuvo un restaurante en el Parque de María Luisa durante 68 años, hasta mayo de 2022. El local y la terraza, en una esquina de los jardines más famosos de Sevilla, eran una concesión demanial que expiró y salió a licitación. Grupo Abades ganó el concurso.
La Raza reorganizó recursos y unió fuerzas con Puerto de Cuba para expandir su presencia en la ciudad con nuevos emplazamientos.
Anteriormente, Puerto de Cuba regresó al río con el Café del Río ubicado en el Muelle de las Delicias. Y ahora La Raza vuelve al parque, al que ha estado ligado desde 1932.
Al bar Citröen, que abrió sus puertas tras la exposición de 1929, aprovechando uno de sus pabellones.
El nuevo local pertenece al Grupo Puerto de Cuba La Raza. Un edificio histórico que se inspiró en la Quinta de Goya en Burdeos.
Un inmueble con decoración y ambientación de aire colonial, estilo arquitectónico sevillano, con una terraza exterior de casi 200 metros cuadrados, climatizada en verano y en invierno.
Terraza del nuevo establecimiento de la Raza.
En el mismo edificio, pero bajo la denominación de ‘La Quinta del Sordo’, hay en la primera planta un espacio con vistas a la Torre Norte de la Plaza de España de 120 metros cuadrados para eventos, tardeo y ambiente de noche.
Desde las 9 de la mañana
Desde las 9:00 hasta las 13:00, el Restaurante Café La Raza prepara brunch y desayunos especiales (andaluz, francés, continental…), churros con chocolate, crépes, crepelettes, cafés de especialidad, infusiones, zumos y coctelería de desayunos (mimosas, kirsh royal…).
El local ofrece múltiples referencias para copas y coctelería de aperitivo, como spritz, americanos o negronis. Y por supuesto, cerveza, vinos y tapas y comidas sevillanas.
Pablo Castilla, socio fundador del Grupo Puerto de Cuba La Raza, y Alexis Montero, director del proyecto, explican que para la empresa el parque tiene una “fuerte conexión emocional que trasciende la vertiente gastronómica y de ocio”.
De las mil historias que podrían contar los dueños de La Raza de su antiguo restaurante en el parque de María Luisa, hay una que sobresale y que queda para la historia: allí nació la investigación judicial del caso ERE.
Los dueños del negocio grabaron a un responsable de Mercasevilla pidiendo *un soborno. “La Junta colabora con quien colabora”, les dijo. De ese hilo nació la macrocausa que aún tiene más de un centenar de procedimientos abiertos.
