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Según Idealista, actualmente hay 1.428 pisos de alquiler en la ciudad de Sevilla. De estos pisos, el 46,8% de los dueños son multiarrendadores, es decir, ese porcentaje de personas tiene en propiedad dos o más pisos.

Uno de todos estos propietarios es Aurora. Esta mujer puede parecer un perfil atípico a lo que estamos acostumbrados. Ella se encarga de que sus arrendatarios dispongan de un alquiler asequible.

Esta comenta: "Entiendo que un piso tiene gastos y que nadie quiere perder dinero, pero una cosa es cubrir esos gastos y otra querer ganar todo lo posible".

Solamente el 53% de los pisos de Sevilla pertenecen a un propietario que solo posee esa vivienda. El cuatro por ciento de los titulares de pisos en la ciudad tienen en su poder entre seis y diez viviendas. Y con más de diez viviendas solo se encuentra el uno por ciento.

Ante estos datos, Aurora responde: "No todos los propietarios somos grandes tenedores ni tenemos diez viviendas. Hay gente que ha comprado dos pisos con mucho esfuerzo".

Esta compra de inmuebles se hace imposible con los precios de hoy día. Para hacerse una idea, el precio del suelo en 2016 era de 1.500 euros por metro cuadrado y el de este año asciende a los 2.933.

Estos números indican que casi se ha doblado el coste del metro cuadrado en la capital andaluza.

Muchas personas buscan sacarle la mayor rentabilidad posible al alojamiento que estén arrendando. Ante esto, Aurora piensa: "Tener una vivienda en propiedad no significa que tengas que cobrar lo máximo que alguien esté dispuesto a pagar".

Dentro del sector de caseros, hay un porcentaje que usa la renta de inmuebles como un activo que sirve como modo de vida, no solo para cubrir ciertos gastos. En este caso, Aurora no lo tiene para esto: "Yo no vivo de los alquileres, así que no necesito estar pendiente de si puedo subir cien euros más. Para mí, la tranquilidad también cuenta".

Esta mujer, al encontrarse dentro del mundo de los alquileres, puede ver y contrastar los precios de las demás casas con las que ella arrienda. Ella da una visión más cercana al inquilino que necesita pagar un techo que al dueño que quiere sacarle la máxima rentabilidad posible.

"Si todo el mundo sube los precios porque los demás también lo hacen, al final nadie se pregunta si una persona normal puede pagarlos".

Aurora llama a la cordura y el entendimiento, dejando claro que no todos los poseedores de vivienda piensan de la misma forma: "No creo que todos los propietarios sean iguales. Hay quien busca la máxima rentabilidad y quien prefiere mantener un precio que considere justo".