Publicada

Con el incremento de los precios de la vivienda, alquilar o comprar se ha convertido en una ardua tarea. Roberto, afectado por la situación, opina que una vivienda no debe servir para hacer rico a nadie, sino para vivir.

En Sevilla, el coste de las casas ha subido un 46% en los últimos años y el de los pisos, un 55%. Esto provoca que los dueños de varios inmuebles especulen con ello, intentando llevarse la mayor tajada posible.

Roberto comenta: "Si la gente quiere especular, que lo haga con locales comerciales, pero que no juegue con el techo de nadie".

El problema de la vivienda no solo trata de los precios, sino, además, de que un piso se divida y se convierta en dos, siendo estos de mucho menor tamaño, pero con el mismo precio.

El ayuntamiento aprobó la conversión de 228 locales en viviendas el año pasado. Esto provocó la creación de 304 pisos nuevos.

Estos números significan un 14% más que en 2024. Ese año se concedieron el cambio de uso residencial de 200 espacios.

Roberto entiende que los propietarios quieran ganar dinero, pero no todo vale: "Entiendo que un propietario quiera ganar dinero, pero no puede ser que el inquilino tenga que dedicar casi todo su sueldo a pagarle".

Las zonas en las que más desigualdad hay entre el sueldo y el alquiler son: Cerro Amate, la Macarena y el Distrito Norte.

En Cerro Amate, el sueldo supone el 35,9% del alquiler; en la Macarena, el 32,8%, y en el Distrito Norte, el 30,1%.

Roberto ve cómo los arrendadores usan las casas como negocio y esto opina: "Parece que tener una casa para alquilar es un negocio y que el problema de los demás no importa". "Entiendo que un propietario quiera ganar dinero, pero no puede ser que el inquilino tenga que dedicar casi todo su sueldo a pagarle".

La situación entre el dueño y el inquilino del inmueble ha cambiado mucho con el pasar de los años. Actualmente, el dueño pide un valor para el apartamento mucho más grande que lo que se considera justo y el inquilino no cobra lo que necesita para poder pagar de manera cómoda.

Roberto dice acerca del tema: "El problema es que el propietario puede pedir lo que quiera, pero el inquilino no puede cobrar lo que necesita para pagarlo".

Él mira cómo los precios siguen subiendo, pero los salarios no: "Los alquileres suben mucho más rápido que los sueldos. Llega un momento en el que las cuentas no salen".

Roberto vive de alquiler de momento, pero ve cómo la situación cada vez se pone más oscura. Espera que todo se acabe estabilizando, ya que si esto sigue así no se sabe cómo va a acabar todo.