J.F.
Publicada

Con la llegada del verano y las primeras jornadas de altas temperaturas, dejar determinados objetos dentro del coche puede convertirse en un error con consecuencias inesperadas.

El calor acumulado en el interior de un vehículo estacionado al sol no solo deteriora algunos artículos de uso cotidiano, sino que también puede llegar a generar situaciones de riesgo.

Aunque muchos conductores revisan el estado del vehículo antes de emprender un viaje, no siempre prestan atención a lo que dejan en el habitáculo cuando aparcan. Sin embargo, en los meses más calurosos del año, la temperatura dentro de un coche cerrado puede dispararse muy por encima de la registrada en el exterior.

Ante esta situación, los expertos de Prima Seguros recomiendan vaciar el vehículo de aquellos objetos especialmente sensibles al calor y evitar que permanezcan durante horas expuestos al sol.

Entre los elementos que requieren mayor precaución se encuentran los dispositivos electrónicos. Teléfonos móviles, tabletas o baterías portátiles pueden sufrir daños en sus baterías debido a las altas temperaturas, reduciendo su rendimiento e incluso provocando averías.

También las botellas de plástico pueden verse afectadas por el calor extremo. Además de calentarse rápidamente, los envases pueden deformarse tras una exposición prolongada al sol. En determinadas circunstancias, incluso pueden concentrar la luz solar sobre una superficie concreta.

Otro objeto habitual que conviene retirar del coche son las gafas de sol. Aunque están diseñadas para proteger frente a la radiación solar, el calor acumulado sobre el salpicadero puede deteriorar las lentes y afectar a sus propiedades.

Los medicamentos forman parte igualmente de la lista de artículos que no deberían permanecer dentro de un vehículo estacionado durante horas. Muchos de ellos requieren condiciones específicas de conservación y las altas temperaturas pueden alterar su composición y eficacia.

La precaución debe ser aún mayor con aerosoles y sprays, como desodorantes, ambientadores o protectores solares. Al tratarse de envases sometidos a presión, el aumento de temperatura puede provocar deformaciones, fugas o incluso explosiones.

Algo similar ocurre con las cremas solares y otros productos cosméticos. El calor puede modificar sus características y reducir su efectividad, especialmente en el caso de los protectores destinados a proteger la piel frente a la radiación ultravioleta.

Por último, los especialistas recuerdan que mecheros, cerillas y otros productos inflamables nunca deberían permanecer dentro de un coche expuesto al sol. Las elevadas temperaturas alcanzadas en el interior del vehículo aumentan el riesgo de incendio y pueden poner en peligro tanto el automóvil como a sus ocupantes.

Para evitar problemas durante los meses de verano, los expertos aconsejan buscar zonas de sombra para aparcar, utilizar parasoles y ventilar el coche antes de iniciar la marcha. Una revisión rápida del interior antes de cerrar el vehículo puede evitar daños materiales y situaciones de riesgo innecesarias.