Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las mujeres menores de 18 años en España presentan la mayor tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, con un 35,6 por ciento, según el indicador AROPE (At Risk Of Poverty or Social Exclusion).
Este indicador combina tres dimensiones: pobreza monetaria, privación material y baja intensidad laboral en el hogar, ofreciendo una visión completa de la vulnerabilidad social.
El riesgo de pobreza no afecta únicamente a las niñas y adolescentes; los hombres menores de 18 años también presentan tasas elevadas, situándose en un 32,2 por ciento.
Esta diferencia de 3,4 se explica principalmente por las características del indicador AROPE y por la manera en que se mide la exclusión social, más que por diferencias reales en ingresos dentro de los hogares.
Es importante aclarar que la pobreza monetaria, que depende de los ingresos del hogar, afecta por igual a niños y niñas que viven en el mismo hogar. La brecha entre sexos, por tanto, surge sobre todo en los componentes de privación material y baja intensidad laboral, según el indicador AROPE.
Por ejemplo, los cuestionarios de privación material incluyen ítems como ropa adecuada, acceso a bienes personales, participación en actividades culturales o sociales y recursos para necesidades básicas.
Estudios sobre comportamiento en encuestas muestran que las adolescentes suelen declarar más privaciones que los chicos, lo que eleva estadísticamente su riesgo de exclusión.
Además, en hogares con recursos limitados, las niñas tienden a absorber más restricciones en su consumo personal, aumentando su probabilidad de cumplir los criterios de exclusión social.
El dato de que las mujeres menores de 18 años presentan el mayor riesgo de pobreza destaca la vulnerabilidad específica de este grupo. Las familias con menores recursos, especialmente aquellas encabezadas por madres solas o con ingresos limitados, representan un entorno donde las niñas y adolescentes pueden experimentar privaciones más visibles o significativas.
Menor tasa de pobreza
En contraste, el riesgo de pobreza y exclusión social disminuye progresivamente con la edad, y los datos del INE muestran que las mujeres mayores de 65 años son el grupo de mujeres con menor riesgo, con un 21,3 por ciento.
Este valor refleja tanto la estabilidad de ingresos procedentes de pensiones como la acumulación de recursos a lo largo de la vida, según el índice AROPE.
Entre los hombres de 65 años o más, el riesgo es todavía menor, alcanzando el 16,5 por ciento. Esta diferencia de casi cinco puntos entre sexos en la tercera edad responde a la brecha histórica de pensiones entre hombres y mujeres, que, aunque relevante, tiene menor impacto en el riesgo de exclusión comparado con otros grupos etarios.
El patrón observado muestra que el riesgo de pobreza en España tiene un claro perfil etario y de género: la infancia y la adolescencia son etapas críticas, especialmente para las mujeres, mientras que la edad avanzada representa una fase con menor riesgo, aunque con diferencias por sexo.
