El Impuesto de Sucesiones es el más susceptible de encontrarse continuamente en el debate público, ya que se produce cada vez que una familia se enfrenta a una herencia.
Aunque es uno de los tributos que más inquietud genera, la realidad jurídica y fiscal dista mucho de la percepción social, especialmente en comunidades como Andalucía, donde la reducción para familiares directos es de hasta 1.000.000 euros.
Así lo explica Andrés Moreno, abogado sevillano especializado en herencias y fiscalidad, con más de dos décadas de ejercicio profesional en la capital andaluza.
"En Andalucía, y por tanto en Sevilla, la situación ha cambiado mucho respecto a lo que la gente cree", apunta el letrado.
"Para hijos, cónyuges y padres, el impuesto de sucesiones está prácticamente neutralizado", afirma Moreno. "Existe una reducción autonómica de hasta un millón de euros por heredero, lo que en la práctica hace que la mayoría de herencias entre padres e hijos no paguen nada".
No siempre se paga
"El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones grava el incremento de patrimonio que recibe una persona cuando hereda bienes o derechos tras el fallecimiento de un familiar", explica el abogado sevillano.
Jurídicamente, la obligación de liquidarlo siempre existe. Sin embargo, como subraya el letrado, "estar sujeto al impuesto no significa necesariamente tener que ingresar dinero".
Para entenderlo, Moreno plantea un caso muy habitual en su despacho: el de una hija que hereda la vivienda de su padre en Sevilla.
"Es el ejemplo más frecuente. Un padre fallece y deja a su hija el piso familiar, comprado hace 20 o 30 años. Automáticamente la hija es heredera y debe presentar el impuesto de sucesiones", explica.
La clave está en el tratamiento fiscal que aplica la Junta de Andalucía. "Si hablamos de una hija —es decir, un familiar del Grupo II— se aplica una reducción autonómica de hasta un millón de euros sobre el valor de lo heredado", desarrolla.
Eso quiere decir que, si la vivienda tiene un valor fiscal de 300.000, 400.000 o incluso 600.000 euros, "esa cantidad queda absorbida por la reducción", señala Moreno.
Cuota cero
Una vez aplicada la reducción, el siguiente paso es calcular la cuota del impuesto. Y ahí entra en juego otro elemento decisivo: la bonificación.
"Incluso en los casos en los que, tras hacer números, saliera una cuota teórica, Andalucía aplica una bonificación del 99 por ciento para hijos, cónyuges y ascendientes", explica el abogado. "El resultado final suele ser una cuota cero o, como mucho, un importe simbólico".
Por eso, Moreno insiste en desterrar el miedo generalizado. "Hoy, en Sevilla, una hija que hereda la vivienda de su padre no suele pagar impuesto de sucesiones. Esto no es una opinión, es lo que vemos todos los días en la práctica profesional".
Confusión con la plusvalía
Uno de los errores más frecuentes, según el letrado, es confundir el impuesto de sucesiones con la plusvalía municipal.
"Muchísima gente dice: 'yo no pagué sucesiones, pero sí tuve que pagar'. En realidad, lo que pagaron fue la plusvalía municipal, que es un impuesto distinto y lo cobra el Ayuntamiento", aclara.
La plusvalía municipal grava el incremento de valor del suelo urbano desde que el inmueble fue adquirido hasta que se transmite, incluso por herencia.
"Ese impuesto sí puede existir, aunque también depende de los años de tenencia y de si realmente ha habido incremento de valor", matiza Moreno. "Pero no tiene nada que ver con el impuesto de sucesiones autonómico".
Desinformación
El abogado reconoce que la desinformación sigue siendo elevada. Eso sí, Moreno advierte de la importancia de cumplir con los plazos y los trámites.
"Aunque no se pague, hay que presentar el impuesto dentro de los seis meses desde el fallecimiento. No hacerlo puede generar recargos innecesarios", recuerda.
En definitiva, el mensaje que lanza es claro: "El impuesto de sucesiones existe, pero en Andalucía está diseñado para proteger a la familia directa. En el caso de hijos que heredan de sus padres, hablar de pagar grandes cantidades simplemente no se corresponde con la realidad actual".
Una realidad que, como concluye Moreno, "conviene conocer bien antes de tomar decisiones precipitadas o dejarse llevar por titulares alarmistas".
