La localidad sevillana de Utrera ha sido designada como "Pueblo Mágico del 2026". El municipio ha obtenido esta distinción gracias a la conservación de su patrimonio histórico, su identidad cultural ligada al flamenco y su capacidad para mantener vivas tradiciones centenarias.
La localidad, que supera los 51.400 habitantes, se consolida así como un destino preferente en la comarca de La Campiña, ubicada a 32 kilómetros de la capital andaluza.
Este reconocimiento pone en valor la historia de una ciudad que hunde sus raíces en el Neolítico y que cobró especial relevancia durante la reconquista y el reinado de los Reyes Católicos.
Este legado ha configurado una fisonomía urbana donde conviven restos de murallas medievales, iglesias góticas y casa palacio.
El trazado de Utrera está presidido por su castillo, una fortaleza situada en un cerro que ofrece vistas panorámicas de la ciudad.
Restos almohades
La estructura conserva restos de su origen almohade y su posterior transformación tras la conquista castellana.
Junto a la fortaleza destaca la iglesia de Santiago, un templo gótico con la puerta del Perdón de estilo isabelino, y la iglesia de Santa María de la Mesa, cuya torre domina el perfil de la localidad.
El casco antiguo se articula en torno a plazas como la de la Constitución y espacios singulares como el callejón del Niño Perdido, antigua judería de la ciudad.
La arquitectura civil también cuenta con ejemplos notables como la Casa Palacio de los Cuadra, actual sede del Ayuntamiento, que alberga salones temáticos de estilos pompeyanos y árabes.
Cuna del flamenco
Uno de los argumentos de peso para la elección de Utrera es su aportación a la cultura musical de España. Considerada la cuna del flamenco, la ciudad ha visto nacer a figuras trascendentales del género como las hermanas Fernanda y Bernarda, Bambino -padre de la rumba moderna-, Enrique Montoya o el cantaor 'El Perrate'.
Esta tradición se mantiene viva a través de eventos como el 'Potaje Gitano', uno de los festivales flamencos más antiguos del país.
La historia del municipio también está vinculada al campo bravo. En sus tierras se fundaron las primeras ganaderías de lidia de la mano de criadores como el Conde de Vistahermosa, lo que le ha valido el sobrenombre de la "Cuna del Toro Bravo".
Gastronomía
La oferta cultural se completa con el Santuario de Nuestra Señora de Consolación. El templo alberga a la patrona de la ciudad y protagoniza una de las romerías históricas más importantes de Andalucía, que llegó a ser multitudinaria hasta su prohibición temporal por Carlos III en el siglo XVIII.
En el ámbito gastronómico, la identidad local se exporta a través del mostachón, un dulce tradicional de bizcocho plano que se ha convertido en el emblema culinario de la zona.
