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Los menores de entre 14 y 18 años cada vez acuden más a la Unidad de Salud Mental del Hospital Virgen del Rocío, en Sevilla, aquejados de ansiedad, depresión y conductas suicidas. Así lo sostiene Benedicto Crespo, jefe del área, quien apunta a que el 70 por ciento de los suicidios consumados se asocian a enfermedades mentales no diagnosticadas.

La mencionada unidad ha reabierto sus puertas tras una reforma integral que busca mejorar la atención a una población cada vez más demandante de recursos en salud mental.

El área de salud mental del Virgen del Rocío, que atiende a varios distritos de Sevilla, afronta esta nueva etapa en un contexto marcado por el incremento sostenido de las demandas asistenciales, especialmente entre la población infanto-adolescente.

Así lo explica Benedicto Crespo, responsable de la Unidad de Salud Mental Comunitaria Sur, a EL ESPAÑOL de Sevilla. El facultativo subraya que, aunque el pico más alto de consultas se produjo tras la pandemia de la Covid-19, la presión asistencial sigue siendo elevada en comparación con los niveles previos a 2020.

En la actualidad, el equipo del dispositivo está compuesto por unas 15 personas, entre personal administrativo, enfermería, trabajo social y facultativos, de los cuales ocho son médicos especialistas.

Desde estas instalaciones se da cobertura a una población amplia y heterogénea que incluye zonas como el Polígono Sur, El Porvenir, parte de Los Bermejales y Montequinto.

En términos de actividad, la unidad registró el pasado año alrededor de 1.900 consultas, atendiendo a un volumen total que oscila entre los 12.000 y 14.000 pacientes, sumando tanto primeras consultas como pacientes ya en seguimiento.

"Son cifras muy relevantes que reflejan la carga asistencial que soportan las unidades comunitarias", señala Crespo, quien recuerda que una parte importante de esos pacientes corresponde a primeras consultas derivadas desde Atención Primaria.

El jefe de la unidad destaca que el mayor incremento de la demanda se está produciendo entre menores de 18 años, especialmente en adolescentes de entre 14 y 18 años, que constituyen el grueso de la población atendida en esta franja de edad.

Aunque también se han incrementado las derivaciones en niños, estas suelen estar más relacionadas con "problemas conductuales y de adaptación", mientras que en adolescentes predominan los cuadros de "ansiedad y otros trastornos emocionales".

Entre las patologías más frecuentes que se atienden en la unidad se encuentran "la depresión, los trastornos de ansiedad y el insomnio", que concentran gran parte de la demanda en adultos.

En el caso de los menores, además de la ansiedad, cobran especial relevancia las alteraciones de conducta, mientras que el insomnio es menos habitual en edades tempranas.

Atención primaria

Uno de los aspectos clave del funcionamiento del sistema, según Crespo, es la coordinación con Atención Primaria, que califica como "adecuada, aunque siempre mejorable".

El protocolo asistencial establece que los cuadros leves o moderados de depresión, ansiedad o somatizaciones deben ser abordados inicialmente por el médico de familia.

Solo en caso de falta de respuesta al tratamiento o de aparición de signos de gravedad se produce la derivación al especialista.

Por este motivo, muchos pacientes llegan a la unidad con tratamientos ya iniciados, lo que pone el foco sobre uno de los problemas que más preocupa a la población, que es la receta de ansiolíticos y antidepresivos para paliar síntomas de patologías que precisan de atención por parte de especialistas.

Uso de psicofármacos

En relación al uso de psicofármacos, Crespo defiende un enfoque basado en la racionalidad y el rigor clínico, y rechaza una visión alarmista sobre su prescripción, incluso en menores.

"La medicación no es nunca la primera opción automática, sino el resultado de una evaluación diagnóstica adecuada", explica.

"Los fármacos utilizados cuentan con la aprobación de las agencias reguladoras y cumplen los criterios de seguridad y calidad exigidos para cada franja de edad", matiza el facultativo.

No obstante, insiste en que, "especialmente en menores, se extreman las precauciones en cuanto a indicación, dosis y duración del tratamiento".

Con más de 35 años de experiencia profesional, Crespo reconoce que en décadas anteriores se produjo un aumento poco controlado del uso de benzodiacepinas, una tendencia que, según afirma, se está revirtiendo.

"Las cifras actuales muestran un descenso progresivo en su consumo, especialmente en colectivos como la población anciana", señala.

Además, destaca la aparición de nuevos fármacos que permiten tratar patologías que antes resultaban más difíciles de controlar, siempre dentro de un marco de mayor supervisión.

Pico pandémico

Respecto a la evolución del perfil de los pacientes, el jefe de la unidad confirma que cada vez más personas acuden a consultas de salud mental, aunque la demanda global se está estabilizando tras el pico pandémico.

Sin embargo, alerta de que determinadas problemáticas siguen en aumento, como los trastornos de ansiedad, el malestar emocional y las conductas suicidas en adolescentes.

Suicidio

En este sentido, Crespo aborda también la evolución del suicidio, un fenómeno que considera complejo y dinámico. Aunque la tasa de suicidio consumado se mantiene estable tanto a nivel nacional como andaluz, advierte de que este dato no refleja toda la realidad.

"Lo que está aumentando son los intentos de suicidio, especialmente entre jóvenes", explica. Respecto al suicidio consumado, el especialista en salud mental apunta a que se está produciendo una estabilidad en los casos.

Según los datos clínicos a los que se acoge el facultativo, alrededor del 70 por ciento de los suicidios consumados están asociados a enfermedades mentales no diagnosticadas o no tratadas.

Finalmente, el especialista apunta a factores sociales como la dificultad para afrontar la adversidad, la baja tolerancia a la frustración y la falta de recursos personales como elementos que pueden estar influyendo en el aumento de tentativas suicidas.

Una realidad que, asegura, es plenamente extrapolable desde el ámbito nacional hasta Sevilla y que se refleja de forma clara en la actividad asistencial del Hospital Virgen del Rocío.

La reforma de la Unidad de Salud Mental Comunitaria Sur, inaugurada por el consejero Antonio Sanz, se presenta así como una respuesta necesaria para mejorar la atención en un ámbito que se ha convertido en una de las principales preocupaciones sanitarias de la sociedad actual.