Publicada

"Un doble homicidio, cinco agresiones a funcionarios y tres incendios".

Este es el registro de todos los altercados de gravedad que han tenido lugar en lo que va de año en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla según fuentes del sindicato ACAIP.

Diez sucesos que han ocasionado que los trabajadores del centro tengan "miedo de ir a trabajar".

La muerte de dos hombres, un sevillano de 56 años y un canario de 26, a manos de Mendi, un reo de 26 años y natural de Gambia, ha sido el incidente más alarmante que se ha dado en el centro a lo largo de su historia.

El trágico suceso tuvo lugar el pasado 13 de julio y tras él se han producido una serie de altercados que están teniendo un efecto inmediato en el personal del centro hospitalario.

Vanesa Fernández trabaja en el psiquiátrico como funcionaria de vigilancia de interior y, además, ejerce como delegada y portavoz del sindicato ACAIP.

Es ella misma quien admite a este periódico que la situación, "en los últimos tres meses, se ha ido de madre".

Según declara, "antes el ambiente en el centro era completamente normal", sin embargo, desde hace un tiempo para acá "hasta los pacientes que no eran conflictivos están dando de qué hablar".

Sin ir más lejos, tal y como pudo saber EL ESPAÑOL, el presunto doble homicida no era un preso problemático, todo lo contrario, era una persona "tranquila"; y lo mismo sostiene Vanesa, quien admite tener "una mezcla de sentimientos" hacia el autor de los trágicos hechos.

"Nosotros tratábamos con él y al final se le acaba cogiendo cariño. Ahora sentimos miedo por lo que hizo pero también pena, porque todo fue a causa de una descompensación".

Vanesa estaba trabajando en el momento en el todo ocurrió, un episodio que ha marcado un antes y un después en su carrera profesional.

La madrugada del lunes 13 de julio, el personal del centro vio un charco de sangre en la celda en la que tuvo lugar el doble homicidio.

Después de dar la voz de alarma, un grupo de funcionarios entraron a la habitación y ahí encontraron la terrible escena.

El joven había matado, supuestamente, a sus dos compañeros: a uno lo había atado a la cama y ahorcado con una riñonera y al otro lo había golpeado hasta la muerte.

Posteriormente, el autor de los hechos -que esperaba "impasible" sentado en la cama- fue trasladado hasta el módulo de agudos, aquel que está destinado a los pacientes de nuevo ingreso y a quienes protagonizan incidentes de gravedad.

En las semanas posteriores a este suceso se han registrado "cinco agresiones a funcionarios" y dos incendios.

El primero de ellos tuvo lugar durante la final del Mundial de fútbol, cuando uno de los pacientes prendió fuego a su habitación.

"Un incendio en el psiquiátrico es lo más grave que se puede dar. Eso es una ratonera", subraya la portavoz de ACAIP.

Además, tanto desde este sindicato como desde CSIF se han denunciado una serie de ataques hacia el personal del centro.

El último de ellos tuvo lugar el pasado viernes 7 de agosto cuando un interno que ya había protagonizado anteriormente numerosos incidentes graves manifestó haber ingerido dos pilas y un tornillo y exigió ser trasladado a un hospital.

Durante intervención llegó a lanzar escupitajos contra funcionarios y personal sanitario, además de proferir amenazas de muerte contra los trabajadores y contra la profesional sanitaria presente.

Vanesa Fernández lleva tres años trabajando en el Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla, el único en Andalucía. Ahora, "al igual que muchos otros compañeros", siente "miedo a la hora de ir a trabajar".

"No pude dormir las dos noches antes de incorporarme de las vacaciones", asegura. Además, aunque con "pena", admite que se plantea pedir el traslado.

"El centro se ha convertido en un lugar de paso. Antes había muchos funcionarios que querían conseguir una plaza en él, pero esto ha cambiado".

La situación ha hecho que muchos opositores perciban el hospital como un lugar "polémico". En la actualidad, "la mayoría de los trabajadores que llegan duran un año".

Para la portavoz del sindicato, "el punto de inflexión ha sido la falta de personal de seguridad y sanitario".

Según cuenta, estas condiciones han desembocado en "plagas de hormigas y brotes de sarna". Además, "el reducido número de trabajadores impide ofrecer a los pacientes toda la supervisión que necesitan".

Este contexto "está generando tensión en el ambiente". "Quienes trabajamos allí tenemos miedo, estamos en alerta", denuncia.

Y este estado de alarma constante "no gusta a los pacientes, es más, les provoca estrés". Estos "se ponen a la defensiva y hacen peticiones de forma mucho más agresiva".

Por todo esto, los trabajadores del psiquiátrico piden a las administraciones competentes que se adopten las medidas necesarias para revertir la situación.

En primer lugar, el sindicato reclama un refuerzo de los recursos humanos y sanitarios y el traspaso de las competencias en sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas, entre otras.

Por su parte, desde CSIF declaran que la "actual red asistencial es manifiestamente insuficiente e insostenible", puesto que en la actualidad "solo existen tres centros en todo el territorio nacional: Sevilla, Barcelona y Alicante".

Asimismo, exigen la creación de nuevos centros psiquiátricos penitenciarios en la zona noroeste de España y la puesta en marcha del centro ubicado en Alcalá de Guadaíra.

En 2023, el Gobierno licitó el contrato para la reforma integral de la antigua cárcel de mujeres por un importe de más de cinco millones de euros.

El proyecto debía estar listo para comienzos de este año, sin embargo, aún sigue operativo el psiquiátrico situado en Mairena del Alcor.

Desde Instituciones Penitenciarias señalan a este medio que no emiten valoraciones sobre las "reivindicaciones legítimas" de los sindicatos y que respetan su derecho a hacerlas.

Asimismo, recalcan que los usuarios del psiquiátrico "son pacientes con enfermedades mentales graves".