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Tardó tres años en terminar el grado de Derecho y dos años y nueve meses en sacar adelante una de las oposiciones más complicadas que existen, las de Notaría, para las que hay que memorizar casi 350 temas.

Julia Cejudo Mesa, de 23 años y natural del municipio sevillano de Carmona, se ha convertido en la notaria más joven de España después de que hace un par de semanas se conocieran las calificaciones. En concreto, ha sacado 53 puntos, convirtiéndose en la segunda nota más alta.

Ahora, cuenta a EL ESPAÑOL cómo afronta esta nueva etapa.

Por lo pronto, está en proceso de asimilar el título que acaba de heredar. Y es que son pocos los que han conseguido un logro de la talla.

El vivido ha sido "uno de los momentos más felices" que recuerda, pero fue "un shock total".

Llegar hasta donde está no ha sido fácil. No ha sido cuestión de velocidad, sino de constancia.

Desde que comenzó los estudios en su pueblo natal, su trayectoria académica ya apuntaba entonces a un perfil poco convencional.

Según relata, en primero de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) ya le detectaron altas capacidades. Es por ello por lo que llegó a cursar segundo y tercero de esta etapa simultáneamente, una etapa dura pero que supo llevar mejor con el apoyo de su profesorado.

Matemáticas y Física

Hay quienes desde pequeños saben que lo suyo es el mundo del Derecho. Pero no fue el caso de Julia.

En Bachillerato no tenía completamente decidido su futuro. Dudó entre letras y ciencias e incluso sus profesores le recomendaron que se decantara por la doble titulación de Matemáticas y Física.

Finalmente, eligió la carrera que ahora le ha permitido convertirse en la notaria más joven del país y que cursó en la Universidad de Sevilla (US).

Fue durante la propia carrera cuando empezó a descubrir qué rama jurídica le atraía realmente. En concreto, el Derecho privado despertó su interés y comenzó a investigar las distintas oposiciones relacionadas con ese ámbito.

Al contrario que la gran mayoría de universitarios, la sevillana concluyó sus estudios en tiempo récord. No le hicieron falta los cuatro años reglamentarios que duran los estudios, le bastó con tres.

Ya con la beca y el diploma de la US, Julia Cejudo empezó con una preparación que se prolongó dos años y nueve meses.

Hasta nueve horas de estudio al día

Durante ese tiempo, su rutina giró alrededor del escritorio. "Estudiaba entre ocho y nueve horas al día". No se trataba únicamente de leer y memorizar. Tenía que aprender los temas hasta ser capza de exponerlos con precisión.

Tal y como la ahora notaria explica, el método elegido era el conocido como sistema de vueltas. Una práctica habitual que ocnsiste en completar todo el temario una vez y otra, reduciendo progresivamente el tiempo para recorrerlo.

Además, la sevillana valora las ventajas de cantar los apuntes. "No cantar por cantar, sino para escucharte, detecvatr los errores y corregir los fallos".

No obstante, aclara, que esta forma de estudiar le haya servido, no significa que sea la idónea para todos los opositores. La joven insiste en que "no hay una fórmula universal" para superar dicha prueba.

La imagen de una opositora encerrada durante años entre apuntes y libros es solo una parte de la historia. La otra son las renuncias, la parte "más difícil de la oposición".

Julia asegura que tuvo suerte y pudo mantener una vida social relativamente compatible con la preparación. Pero hubo planes que desaparecieron de la agenda, especialmente las escapadas con familiares, amigos o pareja.

Sin embargo, ni siquiera cuando salía conseguía desconectar. "Siempre tienes en mente lo que tienes que estudiar al día siguiente y nunca desconectas al 100%", explica.

La parte más difícil

Hubo un momento especialmente complicado.

Fue durante la preparación del tercer ejercicio, el caso práctico. La notaria tuvo alrededor de un mes para prepararlo y llegó a pensar que "no estaba a la altura".

De hecho, considera que esta prueba es probablemente "la parte más desconocida y también la más difícil" de la oposición. En concreto, este obliga a trasladar todo lo memorizado a una situación real; hay que aplicar lo aprendido en un temario compuesto por 348 temas.

Curiosamente, Julia nunca tuvo la certeza de que acabaría siendo notaria. Llegó a plantear otras opciones como las pruebas al Registro de la Propiedad, la Abogacía del Estado y la Inspección de Hacienda.



Para Julia, ser la notaria más joven de toda España es sinónimo de "honor", pero también una "responsabilidad", sin embargo, aún no sabe donde estará.

Su destino aún está por determinar y, por tanto, tampoco sabe cuál será la localidad en la que comenzará esta nueva vida.

Lo que sí tiene claro es cómo quiere afrontarla: "Con muchas ganas e ilusión".

Cuando sepa dónde estará su notaría, le gustaría integrarse en la localidad que le corresponda y formar parte de ella. Conocer a sus vecinos, entender sus necesidades y prestarles el mejor servicio posible.

Quizá sea la forma más natural de cerrar una etapa que empezó muchos años atrás en Carmona, entre las aulas de un colegio y dos institutos, y que la ha llevado, con solo 23 años, hasta una de las profesiones jurídicas más exigentes