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Alrededor de 100 personas, de las 400 que llegaron a acampar, y medio centenar de tiendas es lo que queda en la Plaza de la Encarnación, en Las Setas de Sevilla, tres semanas después de que comenzara la protesta por la situación de la vivienda en España.

Pese al descenso de participantes y la convocatoria de la huelga general el próximo 11 de noviembre, el asentamiento continuará de forma indefinida.

Los portavoces de la concentración han anunciado la mañana de este lunes su intención de seguir protestando en este emblemático monumento del centro de la capital hispalense a la vez que han denunciado que el Congreso, “desconectado de la sociedad”, tumbará el “modesto ‘decreto Maricarmen’".

Los manifestantes llevan ya tres semanas durmiendo en tiendas de campaña en la calle. Ahora, este número seguirá creciendo sin que parezca que vaya a cesar. Tal y como han indicado los portavoces de la organización, el objetivo es llegar hasta, como mínimo, el próximo paro laboral.

No obstante, explican que, además, quieren que se apruebe un manifiesto que la asamblea acaba de aprobar y firmar.

En concreto, el escrito está compuesto por 12 puntos entre los que se encuentran "la prórroga automática indefinida de los alquileres y la congelación de las etiquetas", "el ajuste de los precios de las viviendas en alquiler vinculándolo al SMI, contemplando planes de ajuste para los contratos existentes" y "la prohibición automática de cualquier desahucio por motivos económicos o de vulnerabilidad comprobados así como la ilegalización de las empresas de desokupación".

Además, los manifestantes han incluido entre las medidas "el fin de los contratos de alquiler precarios para proteger el alquiler de temporada" y la "prohibición de reconvertir la vivienda en hotel o de uso turístico".

Según la asamblea, "estas medidas son las mínimas y necesarias para satisfacer parte del deseo de libertad de la mayoría obrera".

Los portavoces han defendido que la protesta no responde ni está vinculada a ningún partido político. “Cualquiera que se quiera apropiar de esta causa, que sepa no es así”.

Asimismo, han asegurado que la manifestación “no va en contra de los ciudadanos que tienen una segunda residencia o una casa vacacional”, sino que pretenden que “no haya casas vacías”.

Cambios en la acampada

Durante estas tres semanas ha habido cambios en la acampada de Las Setas.

Tal y como explica uno de los integrantes de la misma, la semana pasada se llevó a cabo un relevo porque los manifestantes estaban perdiendo fuerzas.

Además, “se han alejado las tiendas de campaña de los comercios para molestar lo menos posible”.

En cuanto a la organización de la protesta, esta sigue siendo prácticamente igual que desde que comenzó. Se han ‘creado’ calles para facilitar la ubicación, los acampados van a sus casas o a las de conocidos para asearse y se hacen turnos para la comida.

Asimismo, todos los días se hacen dos reuniones. Una a las 20:00 horas y otra a las 23:00 para decidir cómo actuar y si seguir acampados.

En definitiva, una pequeña ciudad que, al menos por ahora, seguirá protestando por el “derecho a una vivienda digna” hasta nuevo aviso.