El nuevo barrio de Cross-San Jerónimo proyectado en la parcela de la antigua fábrica de Cross, junto al Cementerio de San Fernando, está cada vez más cerca de convertirse en realidad.
El Pleno de Sevilla aprobará previsiblemente este jueves solicitarle a la Consejería de Vivienda, Juventud y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía el cambio de suelo.
Esto tras nueve meses de parón debido a un informe desfavorable emitido por parte de la Consejería de Salud, departamento que ahora ha dado el visto bueno a la construcción de las viviendas al considerar que la cercanía de los crematorios del camposanto "no perjudica" a los futuros residentes.
Por ahora, este terreno está destinado a uso industrial. Sin embargo, la idea del Consistorio es cambiar la ordenación del suelo, pasando esta a ser residencial.
El departamento autonómico ha rechazado esta idea hasta en dos ocasiones, la última de ellas puesto que consideraba que la emisión de los gases de los crematorios eran perjudiciales para la salud de los nuevos vecinos debido a su proximidad.
En concreto, el pasado mes de enero, Salud envió un texto en el que subrayaba "la ausencia en el estudio de los contaminantes (...) hace que no se puedan descartar a priori efectos crónicos en la salud en la futura población residente así como riesgos derivados del posible incremento de la incidencia del cáncer como consecuencia de la exposición a dioxinas y furanos".
Asimismo, la Comisión Provincial cuestionó que el estudio utilizado para evaluar el impacto sobre la salud analizara todos los contaminantes relevantes de los hornos y cuestionó que tampoco justificaba adecuadamente los niveles de emisiones utilizados para los cálculos.
Tras ello, el Gobierno local volvió a enviar -por tercera vez- un informe a la administración regional en el que se detallaba porqué los terrenos eran aptos para la construcción de las 700 viviendas proyectadas junto al camposanto. Lo hizo con el apoyo del grupo municipal Vox y el rechazo del PSOE y Podemos-IU.
Ahora, el último paso dado por la Consejería capitaneada por el también vicepresidente primero del Gobierno andaluz, Antonio Sanz plantea un escenario favorable para los sevillanos.
Según ha confirmado el citado departamento a este medio, el informe de evaluación del impacto en la salud remitido por el Ayuntamiento de Sevilla ha revelado que la situación de los terrenos no perjudica a los ciudadanos.
"Tras requerir mejoras en el estudio en profundidad sobre dispersión de contaminantes a la atmósfera, el promotor aportó lo solicitado, emitiéndose un informe de evaluación de impacto en la salud en el que se indica que no se prevén que las contribuciones de las emisiones procedentes de todos los focos contemplados representen un riesgo para la salud humana en relación a dichos contaminantes", detallan fuentes de la cartera.
Es por ello por lo que se considera "viable" la modificación urbanística pretendida, "puesto que se entiende que no se van a introducir impactos adicionales sobre la salud de la población".
Ahora, el Pleno ordinario de este jueves -el primero de este nuevo curso político- aprobará, previsiblemente, volver a pedirle a la Consejería de Vivienda el cambio de uso de los terrenos para poder así levantar el nuevo barrio, que se proyectó en 2024.
