Publicada

Antes de que el rock andaluz y el nuevo flamenco se convirtiesen en etiquetas, Ricardo Pachón ya estaba ahí. De hecho, el productor sevillano fue uno de los grandes artífices de aquellos sonidos revolucionarios que tomaron los vinilos en los años 70 y 80.

Pachón, que ha fallecido este miércoles a los 89 años, según ha confirmado la Junta de Andalucía, gestó el disco más influyente del nuevo flamenco: La leyenda del tiempo (1979), de Camarón de la Isla.

Confesaba que nunca se trató de hacer flamenco, sino de otra cosa, y que el LSD fue parte activa en que Camarón se lanzara a aquel experimento que, de entrada, solo le ganó el desprecio de los puristas y un fracaso comercial.

La desinhibición, contaba en una entrevista en El País, "permitió a Camarón aceptar la guitarra eléctrica, la batería, el sitar, el órgano… Porque él venía de las palmas y la guitarra".

Pachón, licenciado en Derecho y funcionario en la Diputación, ya llevaba toda la década metido en los sonidos experimentales. Había crecido en Triana cerca de los gitanos, pero también al tanto de los sonidos extranjeros.

El guitarrista Manuel Molina lo puso en contacto con un grupo pionero, los sevillanos Smash, que empezaban a fusionar el rock con el flamenco de manera todavía más estrafalaria que orgánica.

Después vendrían productos más asentados, con un público cada vez más amplio. Pachón produjo tres discos de Lole y Manuel: Nuevo día (1975), Pasaje del agua (1976) y Romero Verde (1977).

Un chalet en Umbrete

Sin solución de continuidad, lanzó un globo sonda que hoy día es ampliamente reconocido: el grupo Veneno, con Kiko Veneno y los hermanos Raimundo y Rafael Amador.

Emergieron con un disco homónimo en 1977 y ahí quedó la cosa. Pero los hermanos Amador volvieron al ruedo junto al productor sevillano, con Pata Negra y seis álbumes de 1980 a 1994.

El alma de "La leyenda del tiempo", por tanto, ya había pasado por el laboratorio antes incluso de que Camarón se decidiera.

El disco se grabó principalmente en el chalé de Pachón en Umbrete (Sevilla), donde se reunieron, en un ambiente de alta psicodelia y hippismo, todos los que estaba en el ajo de la experimentación: los Amador, Kiko Veneno, Tomatito...

El fracaso inicial

De aquellas jornadas impredecibles salieron los cortes que hoy se siguen considerando entre lo mejor de la música española. Pero el primer impacto fue contundentemente negativo.

Los gitanos y aficionados al flamenco hacían cola para devolver aquel disco en el que Camarón rompía moldes. Contaba Pachón que el de la Isla le pidió que, en el siguiente disco, se atuvieran solo a "las palmitas", es decir, regresar a la pureza.

Sin embargo, con el paso de los años y el asentamiento de la fusión, "La leyenda del tiempo" adquiriría su condición de, efectivamente, legendaria.

En los 80, Ricardo Pachón siguió mezclado con el underground sevillano, con figuras ya emblemáticas como Silvio Fernández-Melgarejo, con quien produjo Al este del Edén (1980), Fantasía Occidental (1988).

Además, trabajó con otra decena de artistas, entre ellos Rocío Jurado, y produjo documentales como "Triana y pura". También fue director del Instituto Andaluz del Flamenco pero abandonó el cargo en menos de un año por desavenencias de la gestión.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, lo ha despedido en su cuenta de 'X' como "el referente que revolucionó el flamenco de la mano de un gran elenco de artistas y ha dejado grabados en la memoria musical algunos de los mejores discos de la historia".