Pocas veces la construcción de una mezquita ha dado tanto de qué hablar.
Si todo sigue según lo previsto, en los próximos meses se levantará en uno de los barrios más pobres de España, el de las Tres Mil Viviendas de Sevilla, un Centro Cultural Islámico -con mezquita en su interior-.
El pasado martes, la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento hispalense concedió definitivamente la licencia a los promotores. Estos construirán su edificio en suelo privado y con fondos también privados, razones por las que el Ayuntamiento ha otorgado el permiso.
Pero el camino hasta aquí no ha sido fácil.
El proyecto se encontró con la oposición rotunda -aunque esperada- de Vox, provocando el mayor choque que se recuerda desde que el Ejecutivo del 'popular' José Luis Sanz pactase con los representantes de Abascal para sacar adelante las cuentas de 2026.
Ahora, tras las últimas declaraciones de los verdes, se espera que Sanz tenga que sudar la camiseta durante los diez meses que quedan de legislatura para conseguir el visto bueno de Vox en determinados asuntos hispalenses.
Incluso cabe la posibilidad de que el pacto se rompa a menos de un año de las elecciones municipales.
El de Sevilla "podría ser el primero en toda la historia de la Democracia que se rompa por cumplir con la legalidad", ha declarado el regidor municipal.
Además, señaló que "en la provincia de Sevilla hay 35 mezquitas, 14 de ellas en la ciudad" y puso el foco en la ubicada en Ponce de León, justo al lado de la iglesia de Los Terceros, un símbolo, "de convivencia".
"En Sevilla hay también iglesias evangélicas y mormonas. Esas no tienen problema. ¿Qué es lo que se cuestiona? ¿La religión o la raza?", se preguntó.
Desde el primer momento, los representantes de Abascal tanto en el Consistorio como en el Parlamento andaluz mostraron su rechazo a la construcción del templo.
"No vamos a permitir que se islamicen nuestros barrios", declaró el líder regional de Vox y vicepresidente segundo de la Junta de Andalucía, Manuel Gavira, en una comparecencia a las pocas horas de conocer la noticia.
Pero Gavira -al que los promotores del proyecto le propusieron una reunión para explicárselo- no fue el único que movió ficha. También lo hicieron en el ámbito local.
En concreto, los concejales pidieron a Urbanismo una serie de informes técnicos y jurídicos para confirmar la legalidad del asunto.
Mientras que llegaban las conclusiones y no, la Comisión Ejecutiva de la Gerencia optó por retirar el punto relativo a la concesión de la licencia del orden del día, algo "usual", según han indicado fuentes municipales a este medio.
Finalmente, dichos documentos confirmaron que "el uso es compatible con la calificación de la parcela" y que el proyecto "cumple con la normativa urbanística vigente".
Al hilo de esto, el alcalde aseguró que se iba a permitir la obra puesto que "las ideologías no van por encima de la ley" y que oponerse a ello sería "prevaricar".
Por otra parte, los técnicos de Urbanismo descartaron la apertura de un proceso de participación ciudadana, como exigía Vox, por falta de "razones urbanísticas". Pero todo esto no es suficiente para Vox.
Advertencias de Vox
Desde que el Ayuntamiento confirmase que se iba a otorgar el permiso de construcción hasta que finalmente se ha concedido pasaron cuatro días, menos de una semana que los de Abascal han aprovechado para advertir al Gobierno local de sus intenciones si se pone una sola piedra en la parcela de las Tres Mil.
El pasado viernes, los concejales verdes declararon durante una rueda de prensa que llevarían a los tribunales al Ayuntamiento de Sevilla si un juez concluía que la iniciativa no cumplía con las condiciones para ponerla en marcha.
Pero la advertencia no se quedó ahí. También amenazaron con romper el pacto presupuestario firmado a finales del año pasado.
"A Vox le va a resultar casi imposible apoyar a quienes le ponen una alfombra roja a una mezquita", aseguraron. Además, horas antes de que se celebraran el Consejo de Urbanismo llamaron a la movilización para protestar contra la construcción.
Aunque desde la formación aseguran que ellos no convocaron ninguna manifestación, lo que si está claro es que el pasado lunes tuvo lugar una concentración vecinal en el entorno de la parcela donde está proyectada la mezquita.
Grupos ultras contra la mezquita
A ella acudieron vecinos del barrio bajo el lema "Mezquita no" y grupos radicales. Concretamente se vieron miembros de Núcleo Nacional, una organización de extrema derecha que quiere dar el salto a la política.
Aunque la manifestación acabó sin altercados, algunos de los protestantes colocaron en el vallado de la finca patas de jamón como símbolo de rechazo a la religión musulmana.
Horas después, Urbanismo confirmó lo que ya se sabía: el centro cultural islámico tenía el visto bueno e, inmediatamente, Vox se puso en pie de guerra.
Primero convocaron una rueda de prensa que contó con la asistencia de todos los concejales municipales y la anterior portavoz, Cristina Peláez, quien dejó el Ayuntamiento para dar el salto al Parlamento andaluz, donde ahora es vicepresidenta primera de la Mesa.
En ella, anunciaron "el primer paso": desconvocar la comisión de seguimiento del acuerdo presupuestario de este miércoles.
Además, anunciaron la puesta en marcha de un recurso con el que quieren paralizar (otra vez) el proceso y aseguraron que habían "perdido toda la confianza" en el Gobierno de José Luis Sanz. No obstante, al menos por ahora, no rompen el acuerdo, pero sí está en jaque.
