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Un bizum de 1.000 euros que ya se ha gastado. Esa ha sido la recompensa que ha recibido Andrés, el murciano cuya pasión es transformarse y actuar por Lola Flores y Sara Montiel, que se encontró un cuadro de Sorolla en una calle de Sevilla hace unas semanas y que devolvió a sus dueños.

"A mí madre le he comprado dos o tres cosas y a mi pareja le he dado dinero para las vacaciones que me las pagó el", confiesa Andrés a EL ESPAÑOL sobre el destino del dinero que ha recibido por parte de la familia propietaria del cuadro.

El cuadro se lo llegaron a valorar en una primera tasación en hasta 150.000 euros. No obstante, Andrés asegura que no regateó al dueño de la obra cuando le agradeció la devolución del mismo y le dijo que le compensaría. Lo hizo la semana pasada.

"Me dijo que el cuadro era de su abuelo ya fallecido, que él era un trabajador con tres hijos y que no me podía dar mas. Y yo no sirvo para regatear...", asegura Andrés con la sensación de que la recompensa podría haber sido mayor, pero que ha actuado bien en todo momento.

El hallazgo del cuadro

Para conocer bien esta historia que le ocurrió a este vecino de Murcia hay que remontarse a finales de junio cuando visitó la capital andaluza para ver el nuevo camerín de la Esperanza de Triana con unos amigos.

Cuando paseaba por una de sus céntricas calles vio cómo unos guiris dejaban un cuadro en un macetero. "Me acerqué y lo miré, eran dos barquitas y me gustó mucho el marco". Lo cogió más por eso, que por la pintura en sí.

Lo que nunca pudo imaginar Andrés es que esas dos barquitas estuvieran pintadas por el mismísimo Joaquín Sorolla, el prolífico pintor valenciano, probablemente a finales del siglo XIX.

Ni tampoco que el cuadro que tuvo en sus manos y se llevó a Murcia podría llegar a costar en subasta hasta 150.000, según le comunicaron en una tasación del mismo.

Pero Andrés no dudó en devolverlo cuando conoció por los medios de comunicación que una familia lo había perdido.

Los propietarios denunciaron ante la Policía que olvidaron la obra unos días antes mientras cargaban el coche para irse de vacaciones. En concreto, la dejaron en la acera para colocar bien el equipaje en el maletero y se les olvidó.

Su gran pasión, el transformismo

El caso es que ese dinero a Andrés le hubiera venido de perlas porque está en paro y vive solo con su gato. Ha trabajado en un supermercado, pero su verdadera pasión con la que intenta ganarse la vida es el transformismo.

Desde hace 25 años, Lola Montiel -es su nombre artístico- se viste con sus mejores galas y se transforma en artistas a las que admira profundamente.

Cada vez que puede, Andrés se mete en la piel de Lola Flores, Sara Montiel -de ahí su nombre en los carteles- y de Rocío Jurado.

"Mira, te lo voy a contar para ver si esto del cuadro me ayuda a encontrar trabajo en lo que me gusta: yo soy transformista", confesó en una primera conversación con EL ESPAÑOL de Sevilla hace unas semanas.

Y parece que el karma le está ayudando. Primero porque ha salido del anonimato de una forma bonita. "Han escrito cosas muy bonitas sobre mi gesto", reconoce, y con eso ya se siente gratificado.

Segundo porque le han salido más actuaciones, entre ellas el próximo mes de agosto en el Orgullo de Vera Playa, en Almería, donde interpretará a las artistas que ha visto actuar desde que era un niño, y esperan que sean más.